Irán volvió a frenar el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz después del ataque israelí en Líbano, en un movimiento que vuelve a tensar uno de los puntos más sensibles del conflicto regional y del mercado energético global. La suspensión fue reportada por la agencia iraní Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, pese a que horas antes se hablaba de una reanudación cautelosa del tráfico tras la tregua temporal entre Estados Unidos e Irán.

El giro se da después de una nueva oleada de bombardeos israelíes en territorio libanés. Reuters reportó que Israel respaldó la pausa de dos semanas entre Washington y Teherán, pero dejó claro que Líbano no forma parte del acuerdo. Esa misma línea fue respaldada por Donald Trump, quien dijo a PBS que Líbano y Hezbolá no fueron incluidos en la tregua.

El choque ahí es directo: mientras Irán presiona para que el frente libanés entre en cualquier esquema de desescalada, Israel sostiene que su ofensiva contra Hezbolá seguirá. El Wall Street Journal reportó que Teherán avisó a mediadores que solo participará en pláticas de paz si Líbano es incluido en el cese al fuego, y que de lo contrario podría revertir su decisión de reabrir Ormuz.

Ormuz se reabre a medias, pero la tregua sigue llena de grietas

La tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán había abierto una ventana para la reapertura del estrecho, vital para el tránsito mundial de petróleo. Sin embargo, expertos y medios internacionales advierten que el flujo de embarcaciones sigue lejos de la normalidad y bajo controles estrictos. The Guardian reportó que no se espera un regreso rápido al volumen previo de tránsito, y que Irán sigue exigiendo autorizaciones para permitir cruces.

Associated Press también señaló que el acuerdo entre Washington y Teherán sigue siendo frágil, con versiones encontradas sobre sus alcances y con Israel manteniendo operaciones fuera de ese marco, en particular en Líbano. Ese contexto ayuda a explicar por qué un ataque israelí en Beirut o en otras zonas libanesas puede tener un efecto inmediato sobre Ormuz, aun cuando formalmente haya una pausa entre Estados Unidos e Irán.

El resultado es un escenario todavía muy inestable: una tregua parcial, un estrecho estratégico que vuelve a tensarse y un frente libanés que amenaza con echar abajo cualquier intento de enfriamiento regional.