Mucho antes de que la animación mexicana buscara un lugar en festivales internacionales o plataformas digitales, una historia profundamente arraigada en la tradición cultural y religiosa del país dio origen a un hito del cine nacional. Se trata de «Los Tres Reyes Magos«, considerada la primera película animada hecha en México.
La cinta, estrenada en 1976, narra el anuncio del arcángel Gabriel a la Virgen María sobre el nacimiento del Mesías y la aparición de la estrella que guía a los Reyes Magos. En paralelo, introduce una trama de antagonismo encabezada por Herodes y figuras demoníacas que intentan impedir el cumplimiento de la profecía. El resultado es una historia que combina simbolismo religioso, narrativa popular y animación artesanal.
Reyes Magos y cine: el inicio de la animación mexicana
La película fue producida y dirigida por Fernando Ruiz y Adolfo Torres Portillo, con una historia escrita por la reconocida autora mexicana Rosario Castellanos, adaptada al guion cinematográfico por Emilio Carballido, una de las figuras más influyentes de la dramaturgia latinoamericana. Esta combinación de talentos convirtió al proyecto en una obra singular para su época.
De acuerdo con el Fideicomiso para la Promoción y Desarrollo del Cine Mexicano, la cinta llegó a salas el 1 de julio de 1976 y contó con un destacado elenco de doblaje, entre ellos Víctor Alcocer, Alberto Gavira y José Lavat, además de actores como David Reynoso, Gloria Rocha y Antonio Raxel. En 1977, la película recibió el premio Diosa de Plata por su ambientación sonora.
Una obra pionera que marcó a generaciones
El diseño de personajes se inspiró en las figuras artesanales de los tradicionales nacimientos mexicanos, un trabajo encabezado por Moisés Velasco, también reconocido por su participación en producciones infantiles de la televisión mexicana en los años setenta. Esta decisión estética reforzó el vínculo entre la animación y la identidad cultural del país.
El contexto de producción no fue sencillo. En una época con escasa apertura para la animación, los creadores decidieron asumir el riesgo de realizar una película completamente mexicana. Tras este estreno, pasarían casi tres décadas antes de que el país retomara la producción constante de largometrajes animados, lo que convierte a Los Tres Reyes Magos en un referente obligado del género.
Hoy, la película es difícil de encontrar de manera oficial, aunque en ocasiones ha sido transmitida por televisión durante el Día de Reyes o compartida en plataformas digitales. A pesar de ello, su legado permanece como la obra que abrió el camino para la animación en México.




