En una publicación del diario La Jornada, afín al Gobierno en turno, culpa al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de desestimar bolsas de restos rescatadas de la funeraria El Ángel en Iguala, Guerrero, porque «según se dice, podrían apoyar la llamada ‘verdad histórica’, que se niegan a aceptar».
En un reportaje, La Jornada valida de facto la narrativa construida por el Gobierno de Enrique Peña Nieto entorno de la desaparición de 43 estudiantes en Guerrero en 2014, que atrajo la atención del mundo entero como la evidencia de la colusión de las Fuerzas Armadas con el Crimen Organizado en delitos como la desaparición y reclutamiento forzados.
Los estudiantes eran incluso espiados por el Ejército Mexicano a través de Julio César López Patolztin, infiltrado con fachada de alumno en la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, y que también ha sido desaparecido la noche del 26 de septiembre.
GIEI desmiente a La Jornada
De acuerdo con la revista Proceso, la exintegrante del GIEI, Ángela María Buitrago, negó que las petrosas fueran relevantes para el caso «porque las petrosas que encontramos no contenían ADN y, por tanto, no servían para un proceso de identificación genética. Y eso lo determinaron los peritos del EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense), de la PGR (Procuraduría Federal de la República) y del Laboratorio de la Universidad de Innsbruck», declaró.
Proceso muestra también un error en la publicación de La Jornada pues «ni las ‘petrosas’ son bolsas ni un ‘río San Joaquín’ ha sido mencionado en las investigaciones del caso Ayotzinapa», señalando que fue más bien el río San Juan el que se menciona. Este se ubica junto al basurero de Colula «donde, según las evidencias, Tomás Zerón ‘sembró’ los restos del normalista Alexander Mora Venancio».
La revisión de Proceso sobre las acusaciones del diario contra el GIEI recogen declaraciones de Buitrago en las que explica que las petrosas no contenían ADN. Según explica la especialista, sólo 7 fragmentos contenían ADN mitocondrial, pero era de origen animal.
Petrosas es la forma en que se refiere a las zonas más densas, duras y piramidales del hueso temporal, que se encuentran en la base del cráneo. También se les conoce como «pirámides petrosas», y su función es proteger al oído interno, funcionar como puente de paso para la arteria carótida y separar visual y estructuralmente la fosa craneal media de la fosa craneal posterior del cerebro.

