Un río que se cruza con ayuda de un perro, montañas que chocan entre sí y vientos que cortan como la obsidiana. El camino hacia el Mictlán estaba lleno de obstáculos.
Para los mexicas, la muerte marcaba el comienzo de un recorrido cuyo destino dependía de cómo había muerto la persona. El Mictlán era uno de esos lugares: el mundo de los muertos, gobernado por Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl.
Pero ¿quiénes llegaban ahí y qué significaban sus nueve regiones?
¿Qué es el Mictlán y quiénes iban a él?
El Mictlán era el destino de quienes morían por causas comunes, como enfermedades o vejez. Llegar hasta él implicaba un viaje que, según la tradición, duraba cuatro años.
El destino después de la muerte dependía principalmente de la forma de morir, más que de una evaluación de la conducta. Por eso, entender el Mictlán como un lugar de castigo equivalente al infierno cristiano cambia el sentido de esta creencia.
Había otros destinos. El Tlalocan, asociado con Tláloc, recibía a quienes morían por determinadas causas relacionadas con el agua. Quienes fallecían en combate y las mujeres que morían durante el parto tenían un vínculo con el recorrido del Sol.
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Las nueve regiones del Mictlán
Las descripciones del inframundo presentan variaciones entre fuentes e interpretaciones. Los nombres, el orden y los detalles de sus regiones pueden cambiar; esta es una de las versiones más difundidas del recorrido.
1. El río que se cruza con ayuda de un perro
El viaje comienza ante un río que el difunto necesita atravesar. Un perro lo ayuda a llegar a la otra orilla.
Esta creencia explica la presencia de perros en contextos funerarios mesoamericanos y su papel como acompañantes de los muertos. Hoy, esa imagen suele relacionarse con el xoloitzcuintle.
El perro solo ayudaba a quien lo hubiera tratado con respeto en la tierra
2. Las montañas que chocan
El siguiente paso ocurre entre montañas que se juntan y se separan. Para continuar, el viajero debe atravesarlas sin quedar atrapado.
3. El cerro de obsidiana
Aquí aparece una elevación cubierta de filos de obsidiana. El terreno vuelve doloroso y difícil cada avance.
4. El lugar del viento de obsidiana
En esta región sopla un viento cortante. El frío y las ráfagas forman parte de los obstáculos que enfrenta el difunto.
5. El lugar donde los cuerpos flotan como banderas
La fuerza del viento arrastra a los viajeros y los mantiene suspendidos. La imagen de las banderas expresa ese movimiento sin control.
6. El lugar de las flechas
El recorrido continúa por una región donde vuelan flechas que alcanzan a quienes pasan. Atravesarla representa una nueva prueba.
7. El lugar donde se devoran los corazones
En una de las escenas más intensas del relato, un jaguar devora el corazón del difunto.
8. El lugar de las aguas oscuras
El viajero llega a una zona de aguas difíciles de atravesar. La oscuridad y la pérdida de orientación dominan esta parte del camino.
9. La región final
El recorrido culmina en lo más profundo del Mictlán, asociado con la extinción o liberación definitiva de la fuerza vital del difunto.

¿Quiénes son Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl?
Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl son las deidades vinculadas con el gobierno del Mictlán. Sus nombres suelen traducirse como señor y señora del lugar de los muertos.
Las representaciones de Mictlantecuhtli muestran rasgos esqueléticos y elementos asociados con la muerte. Estas imágenes formaban parte de una manera de comprender el cuerpo, la existencia y el mundo sagrado.
¿Qué relación tiene el Mictlán con el Día de Muertos?
El Mictlán ocupa un lugar importante en la forma en que hoy contamos las creencias prehispánicas sobre la muerte. Sin embargo, el Día de Muertos actual reúne tradiciones indígenas, prácticas católicas y costumbres que han cambiado con el tiempo.
Tampoco existió una sola visión compartida por todos los pueblos mesoamericanos.
Acercarse al relato del Mictlán permite conocer una de esas miradas: la muerte como un viaje largo, con obstáculos, acompañantes y un destino al final del camino.

