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Lula gana en Brasil, pero el día después abre otra batalla: Bolsonaro impugna y Sheinbaum celebra

Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo 25 de octubre la segunda vuelta presidencial en Brasil y aseguró un cuarto mandato al frente del país.

Con prácticamente la totalidad de las urnas contabilizadas, Lula obtuvo alrededor de 51.8 por ciento de los votos frente a 48.2 por ciento de Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

El resultado fue particularmente significativo porque Lula llegó al balotaje después de haber quedado detrás de Bolsonaro en la primera vuelta.

Su remontada fue inédita en la etapa democrática reciente de Brasil y le permitirá iniciar un nuevo mandato en enero de 2027.

Pero un día después de la elección, la discusión ya no está únicamente en quién ganó.

Flávio Bolsonaro se negó a reconocer el resultado y anunció que buscará anular la elección, mientras Lula enfrenta ahora el reto de gobernar un país profundamente dividido y con una derecha que mantiene una presencia importante tanto en el Congreso como en varios gobiernos estatales.

“Mi victoria es una derrota de la mentira y del negacionismo”, declaró Lula tras conocer los resultados. También prometió gobernar para todos los brasileños y defender la soberanía del país.

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Bolsonaro desconoce el resultado y Lula tendrá un Congreso complicado

La elección estuvo marcada en sus últimas horas por una decisión judicial que extendió dos horas el horario de votación en distintas zonas del país.

La medida respondió a problemas de transporte público y condiciones climáticas que habían dificultado el acceso de algunos ciudadanos a las urnas. Ambos candidatos habían solicitado ampliaciones en distintas regiones.

Tras conocerse el resultado, Flávio Bolsonaro cuestionó esa prórroga y anunció que pedirá la anulación de los comicios.

Las autoridades electorales brasileñas han sostenido que la extensión no modificó el resultado y, hasta ahora, no se han presentado pruebas públicas que acrediten un fraude electoral.

El resultado tampoco significa que Lula tendrá un escenario político sencillo.

Aunque consiguió mantenerse en la Presidencia, la derecha logró conservar una fuerte presencia territorial. Candidatos conservadores gobernarán la mayoría de los 27 estados brasileños, mientras el Congreso tendrá una composición que obligará al mandatario a negociar con fuerzas opositoras.

Durante la campaña, temas como el costo de vida, la seguridad pública, la política fiscal, la corrupción y la relación con Estados Unidos dividieron al electorado.

El margen final —poco más de tres puntos porcentuales— refleja nuevamente una sociedad políticamente polarizada.

Lula también tendrá que enfrentar presiones económicas.

Su victoria provocó movimientos negativos en los mercados brasileños, donde inversionistas reaccionaron con preocupación ante la política fiscal del próximo gobierno y la posibilidad de un mayor gasto público.

Sheinbaum celebra el triunfo: “Es una bocanada de aire fresco”

La victoria de Lula provocó reacciones inmediatas en América Latina y otras regiones.

Claudia Sheinbaum, presidenta de México, felicitó al mandatario brasileño desde el domingo.

“Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades presidente Lula!”, escribió en sus redes sociales.

Este lunes volvió al tema durante su conferencia matutina.

“Muy contentos del triunfo de Lula en Brasil. Muchas, muchas felicidades al presidente Lula, al pueblo de Brasil. Es una bocanada de aire fresco para América Latina y el Caribe”, declaró Sheinbaum.

La mandataria mexicana destacó además la remontada de Lula después de haber perdido la primera vuelta y consideró relevante que un gobierno identificado con la izquierda permanezca al frente de la mayor economía latinoamericana.

México y Brasil mantienen actualmente una agenda bilateral que incluye cooperación energética, comercio, salud, turismo, ciencia y tecnología. En junio, Sheinbaum y Lula sostuvieron una videollamada para revisar esos acuerdos y reforzar la relación entre ambos países.

Otros mandatarios de diferentes corrientes políticas también reconocieron el resultado.

Los presidentes José Antonio Kast, de Chile, y Keiko Fujimori, de Perú, felicitaron a Lula y hablaron de mantener la cooperación con Brasil, a pesar de sus diferencias ideológicas con el mandatario brasileño.

La reacción desde Estados Unidos fue distinta.

Hasta este lunes, el gobierno de Donald Trump no había emitido una felicitación oficial. Reportes periodísticos señalaron que el Departamento de Estado tenía preparado un mensaje de reconocimiento, pero su publicación fue detenida mientras Washington evaluaba las impugnaciones anunciadas por Bolsonaro.

El triunfo de Lula también tiene una dimensión regional.

Brasil, la mayor economía de América Latina, mantendrá un gobierno de izquierda en un momento en el que otros países de la región han girado hacia opciones conservadoras.

Pero el resultado del domingo tampoco borra la división interna.

Lula ganó otro mandato. Ahora deberá gobernar con una oposición fortalecida, una disputa abierta sobre el resultado electoral y casi la mitad del país que votó por su rival.

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