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Navi Pillay gana el Nobel de la Paz 2026; horas después Trump sanciona a la Corte Penal Internacional

La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue reconocida este viernes 9 de octubre con el Premio Nobel de la Paz 2026 por su trayectoria en defensa del derecho internacional, los derechos humanos y la persecución de crímenes de guerra, genocidio y delitos de lesa humanidad.

El Comité Nobel noruego destacó su “valor e integridad excepcionales” y señaló que su trabajo ha contribuido a ampliar el alcance de la justicia internacional y a exigir responsabilidades a gobiernos y dirigentes.

Pillay, de 85 años, nació en Durban, Sudáfrica, durante el apartheid, en una familia de origen tamil. Desde muy joven enfrentó la discriminación racial y construyó una carrera jurídica vinculada con la defensa de los derechos humanos.

Fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, posteriormente integró la Corte Penal Internacional (CPI) y entre 2008 y 2014 se desempeñó como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El reconocimiento llegó, además, en un momento especialmente delicado para las instituciones internacionales encargadas de investigar crímenes de guerra y violaciones graves a los derechos humanos.

Apenas horas después del anuncio del Nobel, el gobierno de Donald Trump anunció nuevas sanciones contra la Corte Penal Internacional, institución de la que Pillay fue jueza.

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Navi Pillay, una trayectoria marcada por la justicia internacional

La historia de Pillay está estrechamente ligada a algunas de las principales discusiones sobre justicia internacional de las últimas décadas.

Durante su paso por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda participó en procesos relacionados con el genocidio de 1994 y contribuyó al desarrollo jurídico para reconocer la violencia sexual como crimen internacional.

Posteriormente fue jueza de la CPI, tribunal creado en 2002 para procesar a responsables de genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y agresión cuando existen condiciones para ejercer su jurisdicción.

En años recientes, Pillay también presidió una comisión independiente de investigación de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados. Esa comisión concluyó que Israel había cometido actos constitutivos de genocidio en Gaza, una acusación rechazada por el gobierno israelí.

Actualmente participa como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia en el proceso relacionado con las acusaciones de genocidio contra Myanmar por la persecución de la población rohinyá.

Su reconocimiento provocó reacciones encontradas. Mientras gobiernos, organismos internacionales y defensores de derechos humanos celebraron el Nobel, el gobierno israelí reaccionó con dureza por sus posicionamientos sobre Gaza.

El Comité Nobel defendió el premio como un reconocimiento a una carrera dedicada a fortalecer el Estado de derecho frente a los abusos de poder.

Trump sanciona a la CPI y comparte críticas contra el Nobel

La controversia aumentó pocas horas después.

La administración de Donald Trump anunció nuevas sanciones contra la Corte Penal Internacional, al considerar que el tribunal representa una amenaza para la soberanía estadounidense.

El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que Washington busca bloquear transacciones financieras con la CPI y limitar su capacidad de operar dentro del sistema financiero estadounidense.

“Estados Unidos nunca se unió a la Corte. No la necesitamos. Y no la queremos”, declaró Rubio.

Estados Unidos no forma parte del Estatuto de Roma, tratado que dio origen a la CPI. Washington mantiene desde hace años diferencias con el tribunal por la posibilidad de que investigue o procese a ciudadanos estadounidenses.

La confrontación también se ha intensificado por las investigaciones relacionadas con Israel y por la orden de arresto emitida contra el primer ministro Benjamín Netanyahu por presuntos crímenes de guerra.

Trump también compartió en Truth Social una publicación que cuestionaba directamente la decisión del Comité Nobel de premiar a Pillay. El mandatario no escribió inicialmente una crítica propia, pero difundió un mensaje que acusaba a la jurista de mantener posiciones hostiles hacia Estados Unidos e Israel.

La CPI respondió rechazando “firmemente” las nuevas sanciones y calificó las medidas como “un ataque al Estado de derecho” y un intento de obstaculizar su trabajo.

La Unión Europea expresó su respaldo al tribunal y aseguró que tomará las medidas necesarias para garantizar que pueda continuar sus investigaciones y procesos. Naciones Unidas también calificó las sanciones estadounidenses como “inaceptables”.

Así, el Nobel de la Paz 2026 terminó convertido también en el centro de una disputa internacional.

Mientras el Comité Nobel reconoció a Navi Pillay por dedicar décadas al fortalecimiento de la justicia internacional, el gobierno de Trump intensificó ese mismo día su ofensiva contra una de las instituciones que representan esa visión del derecho global.

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