Aunque mis detractores crean que todas mis reseñas son innecesarias, voy a concederles la razón en que una de ellas, al menos, sí estaba de más, y es justo la que están leyendo. En serio, ¿alguien necesita leer una crítica para determinar si debe ver la más reciente película en la franquicia de ‘Star Wars’? No es como que se trate de una pequeña joyita del cine independiente que necesita de un buen “boca a boca” para generar audiencia. Tampoco es un producto novedoso, que cambiará la forma de ver y hacer el cine.

star-wars (1)Pero es ‘Star Wars’. Hasta poner el título entre comillas parece innecesario. El concepto en sí de esta propiedad intelectual ya va más allá de lo fílmico: es prácticamente una economía independiente, cuya presencia en salas de cine es tan sólo un elemento más dentro de la avasalladora maquinaria comercial que nació en 1977 con el cuarto episodio, se redondeó con otras dos entregas memorables y luego descansó paciente para volver en 1999, esta vez con tres precuelas mediocres. Así y todo, el fenómeno no sólo no decayó ni mermó en materia de interés, sino que se hizo más grande y más evidente de la mano de Disney, el estudio que sagazmente adquirió sus derechos por miles de millones de dólares a sabiendas de que la inversión se pagaría sola, sin problema alguno.

star-wars (2)Pese a todo el revuelo del fenómeno en sí, hay que evaluar ‘Star Wars: El Despertar de la Fuerza’ (Star Wars: The Force Awakens, d. J.J. Abrams) con toda la objetividad posible, pues el mismo revuelo de su estreno ha generado incluso menciones de “candidata a un Oscar” por parte de sus seguidores más fieles (y son muchos). Es preciso decir que no es para tanto. Sí, la película cumple (y de sobra) como motor emotivo alimentado de nostalgia y gratas memorias cinematográficas sembradas durante la niñez de muchos de nosotros. ¿Una película épica? Digamos que es ambiciosa, pero bajo reglas inteligentemente calculadas. ¿Novedosa? De ninguna manera, pero me parece que no le hacía ninguna falta reinventar cosas, algo que constituyó el error más craso de su creador George Lucas, y que tenía nervioso a más de uno de cara al estreno.

Sin embargo, amigos del público, pueden respirar tranquilos: esta película fue hecha por un fan de hueso colorado, y la hizo con otros fans como él en mente, así que pueden disfrutarla de principio a fin sin esperar que un justamente vilipendiado Jar Jar Binks les salte de pronto en la pantalla hablando como subnormal y haciendo chistes de flatulencias. Nada más por eso hay que darle gracias al director.

star-wars (1)Pero vamos con la historia, que se resume en esto: 30 años después del triunfo de la rebelión que culminó con las muertes de Darth Vader y el Emperador Palpatine a finales del ‘Episodio VI: El Regreso del Jedi’ (1983, ya llovió), la galaxia otra vez está en conflicto. Se formó una Nueva República intergaláctica (los buenos), pero sus adversarios remanentes formaron una versión renovada del imperio llamada ‘Primera Orden’ (los malos), con una estética muy nazi y una propensión a destruir planetas que les caen gordos sin el menor atisbo de culpa.

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La Primera Orden obedece a los caprichos de un Líder Supremo, cuyos lugartenientes representan el lado militar a través del General Hux (Domhnall Gleeson), y un lado mucho más místico y maligno a cargo del temible Kylo Ren (Adam Driver), el cruel Sith que venera a Darth Vader al punto del fetichismo y que encabeza una misión implacable por todo el universo para encontrar a Luke Skywalker (Mark Hamill), el último gran maestro Jedi. La hermana de Luke y ex princesa (ahora general) Leia Organa (Carrie Fisher) encomienda a su mejor piloto, Poe Dameron (Oscar Isaacs), la misión de encontrar a Luke antes que el enemigo lo haga, presumiblemente para que les ayude a encontrar la forma de combatir a esta creciente amenaza.

star-wars (5)Dameron es capturado por el enemigo durante una emboscada en el desértico planeta Jakku, pero logra esconder una pista para localizar al desaparecido Skywalker en el interior de un simpático androide (¿suena familiar?) llamado BB-8, que no podría ser más adorable si fuera tripulado por un gatito bebé. Durante su captura, un nuevo recluta de la Primera Orden (John Boyega) se da cuenta de las atrocidades y masacres que hay que cometer en esta línea de trabajo y decide que no es lo suyo, así que opta por ayudar a escapar a Poe. La nave de la huida es derribada de nueva cuenta y Poe desaparece sin dejar rastro, así que el recluta, ahora conocido como Finn, camina sobre las ardientes arenas hasta llegar a un pequeño asentamiento donde conoce a Rey (Daisy Ridley), una chica bastante ruda que vive de recolectar chatarra y que casualmente ha entablado amistado con el robot BB-8.

La búsqueda del robot hace que Finn y Rey se unan en una escapatoria a bordo del Halcón Milenario, la nave que alguna vez perteneció al legendario contrabandista y héroe de la rebelión Han Solo (Harrison Ford), quien junto a su fiel copiloto Chewbacca (Peter Mayhew) acaba por toparse con los fugitivos y participando renuentemente de una versión remezclada de la aventura original. En efecto, si has puesto atención a la historia encontrarás múltiples similitudes estructurales, argumentales y visuales con la cinta que dio origen a toda esta epopeya mediática. ¿Casualidad? Claro que no. Es simple testamento de que J.J. Abrams decidió atender a las necesidades básicas de los aficionados más recalcitrantes a la Fuerza, dejando de lado invenciones o modificaciones al canon que nos recordasen los momentos menos afortunados de las precuelas. O sea, las precuelas en sí.

star-wars (3)Así pues, esta película debería llamarse ‘Star Wars: Los Grandes Éxitos’. ¿Quieres ver el regreso de tus personajes favoritos de la trilogía original? Aquí están. ¿Una secuencia de apertura donde el villano vestido de negro y sus Stormtroopers de blanco aniquilan a unos rebeldes en busca de un robot? Servido. ¿Tus naves espaciales preferidas? Todas vuelven, ya sea en versiones clásicas o con pequeñas adecuaciones para que te sientas a gusto. ¿Una escena en un bar de mala muerte donde se reúnen seres estrafalarios de múltiples razas planetarias, al ritmo de una banda sui generis? No busques más. ¿El ataque rebelde a un arma devastadora que destruye planetas? Tal cual, hasta en el punto de que el plan de combate es básicamente el mismo que se usó contra la Estrella de la Muerte. Hay demasiadas similitudes para enumerarlas todas. Y sí, hasta el heroico sacrificio de un amado personaje durante un intento desesperado de apelar a la humanidad del villano te hará soltar la lagrimita furtiva.

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Y con todo, es inútil negar que la fórmula es efectiva. Desde las letras que nos informan que lo que vamos a ver se desarrolló “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana”, hasta los familiares acordes compuestos por John Williams, este cinta que homenajea descaradamente a su propio legado abunda en momentos muy gratos para su audiencia. Hay mucho humor, pero aplicado con diálogos ágiles y guiños argumentales inteligentes. Las secuencias de acción no tienen desperdicio, y son tan espectaculares como evocadoras. Muchos efectos visuales y escenarios son prácticos, no simples creaciones de una computadora. Las actuaciones, tanto de los veteranos como de la nueva camada, hacen plena justicia al espíritu de la historia y a sus designios a futuro.

star-wars (2)Así que le perdonamos un guión que peca de ingenuo en varias ocasiones y que se olvida de desarrollar a varios de sus personajes. También haremos caso omiso de algunos clichés presentes desde las primeras cintas. Y es claro que obviaremos las quejas respecto a que desperdiciaron a algunos actores fenomenales con intervenciones muy reducidas. ¿Por qué? Simple: porque todos los que leen esto ya se formaron una opinión respecto a asistir a ver la película, y tan sólo mantienen la esperanza de volver a sentir lo que experimentaron con los episodios IV, V y VI. Hey, les dije que esta reseña, en sí, era innecesaria…

Aunque aquí es donde ‘Star Wars: El Despertar de la Fuerza’ brilla intensamente: saldando muchas cuentas que George Lucas dejó pendientes con quienes encumbraron su obra al punto máximo. Abrams nos presentó una película inmensamente entretenida, emotiva, espectacular y gratificante, sin aspirar a la perfección, cosa que deberíamos agradecerle. Star Wars sigue siendo una experiencia comunal que se vive distinto en las salas, rodeado de un público que ha respirado este fenómeno desde hace décadas, y que aún se emociona con frases y sucesos que conoce como la palma de su mano. Hay algo muy encomiable en ello. No, no le cambiará la vida a nadie que desconozca el fenómeno (esas personas aún existen, no crean), pero posee un encanto admirablemente cultivado, mantiene un ritmo ágil y deja la mesa puesta para un futuro brillante.

Cuando los fans de esta saga salieron de las salas después de ver ‘Star Wars – Episodio I: La Amenaza Fantasma’ (1999), lo hicieron intentando convencerse a sí mismos de que la película era buena. En esta ocasión no hace falta engañarse: el Episodio VII es el filme que hubieran deseado ver en ese entonces, y a menudo lo único que necesitan hacer los realizadores es satisfacer las expectativas en vez de revolucionar el gusto popular. Así que resumamos esta crítica con algo de familiaridad: ESTOS son los androides que estábamos buscando.

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