Por: Emerio Anaya

Esta es la historia de un joven mexicano llamado Simón Ruiz, inmigrante de 17 años en el condado de San Bernardino, California. Llegó a Estados Unidos (EU) en 1920 para trabajar y apoyar a su esposa, quien radicaba en Guadalajara. El 7 de enero de 1921 le llegó la noticia del nacimiento de su hija, pero tal revelación la recibió aguardando su muerte.

Simón Ruiz fue sentenciado a la horca por haber matado a un estadounidense de nombre John Miller, capataz de trabajadores en San Bernardino.

La ejecución estaba programada para el 14 de enero en la prisión estatal de San Quintín. De llevarse a cabo Ruiz sería la persona más joven en recibir la pena capital en el estado de California. Unos días antes de la ejecución fueron repartidas invitaciones para asistir a tal evento, en aquellos años acudía un pequeño público como si se tratara de algún espectáculo. No obstante, la suerte le sonrió al mexicano, ya que, por presión de la embajada de México en Washington, los cónsules de California, la población mexicana y sociedades humanistas lideradas principalmente por mujeres, el gobernador William Stephens movió la fecha para el 28 de enero, dándole un pequeño respiro a Ruiz.



Durante este lapso la noticia siguió creciendo gracias a la pluma de la periodista Alma Reed (su historia en el estado de Yucatán es más conocida), quien escribió desde el periódico San Francisco Call en contra de la ejecución de menores de edad. Nuevamente al acercarse el día, la fecha fue pospuesta hasta el 14 de marzo, esto con el objetivo de realizar una investigación extensa que pudiera esclarecer mejor los hechos. 

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Ruíz declaró nunca tener intenciones de matar a Miller. Al llegar a EU conoció a otro mexicano llamado Eduardo Miranda de 27 años, quien lo convenció a él y otro joven de robarle al estadounidense. Miranda le guardaba cierto rencor al sujeto, quien lo había despedido recientemente. Al cometer el acto fueron sorprendidos y en ese momento Eduardo amenazó a Ruiz para que matara a Miller. Simón fue el único sentenciado a muerte.

¿Qué tanto ayudó la investigación? Es difícil saber, pero el gobernador volvió a aplazar la fecha al 10 de junio, argumentando que era necesario profundizar más sobre el caso. Una explicación interesante presentada por autoridades mexicanas en EU era que como el homicida pasó toda su infancia durante la Revolución mexicana, actuó conforme a los valores de esa contienda.



Otra vez hubo un cambio de fecha, siendo la nueva y última el 26 de agosto. La ejecución nunca se realizó. La presión fue tan grande que se creó una nueva legislatura que abolió la pena de muerte para menores de 21 años. Simón Ruiz fue sentenciado a cadena perpetua. No obstante, en la última entrevista que tuvo afirmó que en seis años buscaría la libertad condicional.

Esta fue una narración construida a partir de noticias que aparecieron en diferentes periódicos de EU. En este texto quise generar una estructura más organizada a partir los acontecimientos y mostrar una historia poco conocida sobre la pena de muerte y el mexicano que la esquivó.

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