Los ataques con ácido en México son más frecuentes de lo que tú crees. De acuerdo a un reportaje publicado por Huffington Post México, Ana Helena Saldaña Aguilar narró su historia de cómo fue víctima de la violencia que se genera en el país.

Un ardor incontrolable le carcomía la cara, el pecho y los brazos. La piel de la joven de 23 años se deshacía con la misma fragilidad que tiene el plástico sobre el fuego y el escozor se metía hacia sus músculos y huesos. Mientras gritaba con toda la potencia de su voz, alcanzó a ver que la sustancia que la quemaba había salpicado sus llaves y el metal estaba burbujeando. «Si eso le está pasando al acero, ¿qué está pasando en mi rostro?», reseñó el portal noticioso.

Una vez que llegué, la mujer se acercó a mí con una bolsa de plástico, argumentando que vendía flanes y gelatinas, mientras que el hombre se quedó en el acceso a mi privada (para mantener la puerta abierta ya que ésta se cierra sola), apuntó el medio digital.

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Ella siguió acercándose a mí, yo al notar que ésta mujer está siendo muy insistente, me acerqué a la puerta de mi casa, cuando logré llegar, ya la tenía a una distancia de menos de un metro…

Negándome a asomarme a la bolsa (lo cual era su estrategia) siguió diciéndome de manera muy insistente que le comprara, yo me seguí negando e incluso le deseé suerte para que lograra vender sus productos.

Después logré abrir la puerta y en ese momento mi perrita Mila (Golden Retriever de un año) salió con una apariencia que yo jamás había visto en ella; dientes de fuera, pelo erizado y la cola totalmente estática.

Según el reportaje de Huffington Post, quienes conocen a Helena suelen usar tres adjetivos para describirla: activa, feliz y responsable. Tiene energía suficiente para dormir poco y hacer mucho. Por las mañanas era una empleada trabajadora; por las tardes, una dedicada estudiante y en sus tiempos libres es una amiga leal que disfruta pasar tiempo con su familia.

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Esperanza para Helena

Tras una semana hospitalizada, Helena fue dada de alta. El diagnóstico: quemaduras de segundo y tercer grado, además del ojo derecho perforado por apenas medio litro de ácido que los peritajes aún no determinan si fue clorhídrico o sulfúrico. Para encaminarse hacia su recuperación, ha soportado ya cinco cirugías de injertos de piel que han costado decenas de miles de pesos y que han evaporado los ahorros familiares.

Al mismo tiempo, la mamá y un amigo de Helena, ambos abogados, llevan el caso judicial: la carpeta de investigación CI-FIZC/IZC-1/UI-3S/D/01891/11-2018 está abierta en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México contra los autores materiales y el autor intelectual del crimen.

Por cuestiones legales, Helena no puede nombrar al principal sospechoso, pero asiente cuando le pregunto si el presunto responsable sería un conocido.

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