Este martes, el rey Carlos III acaparó las miradas al dejar al descubierta su frustración por una pluma con fugas, durante una ceremonia de firma en Irlanda del Norte, donde estuvo de visita como parte de una gira por el Reino Unido para encabezar el duelo por su madre.

Sin embargo, el momento que se robó las miradas fue cuando se dispuso a firmar un libro de visitas, frente a las cámaras en el castillo de Hillsborough, y reaccionó molesto y frustrado al terminar manchado con el bolígrafo que usaba.

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«¡Oh, Dios, odio este (bolígrafo)!», dijo. Luego se puso de pie y le entregó la pluma a su esposa, Camilla. «No puedo soportar esta maldita cosa», agregó Carlos III.

Esta es la segunda vez en los últimos días que muestra una irritación visible; el sábado, mientras firmaba documentos en Londres, hizo un gesto a los ayudantes para que lo ayudaran cuando un portalápices en la mesa se interpuso en su camino.

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