A medida que disminuye el acceso a servicios e información de salud sexual por COVID-19, la menstruación puede convertirse en un momento de privación y estigma, advirtieron el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

En un artículo conjunto, las agencias señalaron que se han reducido las oportunidades para romper mitos y promover derechos, debido a que en el Día de la Higiene Menstrual de 2019 se realizaron eventos para poner fin a estigmas sobre el tema; sin embargo, en la actualidad no serán posibles.

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Además, las interrupciones en la escuela y los servicios de salud han ocasionado que la información sobre salud e higiene menstruales esté menos disponible. “Las mujeres y las niñas tienen menos probabilidades de tener fuentes de información de reemplazo, debido a su menor acceso a internet”.

Agregaron que en situaciones de emergencia también podrían verse amenazados los servicios de saneamiento debido a la escasez de personal y recursos de mantenimiento, lo que tendría impacto en los derechos de las mujeres y en la respuesta al COVID-19.

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Bajo la pandemia, las tradiciones menstruales podrían empeorar ya que muchas de ellas conducen a la exclusión y vulnerabilidad. “Algunas tradiciones exigen que las personas que menstrúan permanezcan en chozas menstruales u hogares de familiares, prácticas que podrían afectar el distanciamiento social”, mencionaron.

Ante esta situación, las agencias se encuentran trabajando para disipar rumores y difundir mensajes positivos y objetivos sobre la menstruación a través de anuncios de servicio público y mensajes educativos.

Información de Notimex

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