En esta cuarentena no todo son malas noticias, ejemplo de ello es el El Festival Gabo, una iniciativa de la Fundación Gabo, antes conocida como la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, con la que celebra las mejores historias de Iberoamérica, por medio de una nutrida oferta cultural y de formación virtual. 

Así, este sábado 25 abril se llevó a cabo la Charla: Gabo y el cine, que con la participación del cinematógrafo Alberto García Ferrer y Rodrigo García Barcha, hijo de Nobel de Literatura, se abordó la relación de éste con el cine; más allá de la adaptación de sus novelas a la gran pantalla.

García Barcha, quien ha sido director de películas como El secreto de Albert Nobbs, ofreció detalles personales sobre su padre, y la producción que se prepara para llevar a Cien años de soledad al terreno de las plataforma de streaming con Netflix.

Reveló que él y su hermano fungen como asesores y limitan su papel a ello, pues pretenden que las personas encargadas del proyecto sientan la total libertad para desarrollar ideas. En ese sentido, además, calificó como ‘acertado’ el rumbo tomado por Netflix con la elección de José Rivera como guionista.

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En torno a las especulaciones sobre las preferencias de García Márquez por mantener o no sus obras como fueron dadas a conocer, el hijo aseguró que ‘Gabo’ mismo expresó su gusto porque la historia de la familia Buendía hubiera sido una serie de películas.

Sin embargo, la idea jamás se concretó en los hechos. Permaneció como una posibilidad en la que cabían ciertos obstáculos, mismos que terminaron por truncarla y que hoy, en cambio, hacen que el proyecto se sostenga:

1) El autor respetaba la idea de que las formas y los colores vivieran en la imaginación, de las y los lectores. Sin embargo, esto era una idea flexible, aseguró su hijo, pues llegó a tener conversaciones con el director Kurosawa y hasta Sean Penn.

2) La extensión de la obra literaria convertía a un largometraje en imposible, pues la historia no podía adaptarse para suceder en un par de horas. Algo que, a partir de los nuevos formatos, pasó a ser una opción factible. 

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3) Una tendencia a que se hiciera en inglés y con la interpretación de actores famosos, parecía inevitable; nuevamente, los tiempos actuales rompen la barrera de las lenguas y otorgan al idioma original su carácter primordial.

Y si en cambio, la realidad no favoreciera las puntualizaciones, tampoco habría problema. Ya que, de acuerdo con Rodrigo, Márquez dio una última instrucción: «Cuando yo esté muerto hagan lo que quieran».

Sobre los gustos cinematográficos del escritor colombiano, dentro de la conversación se nombraron a Woody Allen, Guillermo Arriaga, Alejandro González Iñárritu y Andrés Wood, por mencionar algunos.

Gabriel García Márquez ejerció roles de crítico, reportero y guionista; por medio de iniciativas impulsó la promoción del cine en América Latina no solo como arte, sino como un oficio y una industria cultural. 

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