Por: Paola López Yrigoyen

Dada la coyuntura electoral y la postura de Donald Trump hacia México y el mundo, nuestra atención, como país, está puesta en el desarrollo de los comicios y los conteos que definirán quién será el presidente del país vecino del norte por los siguientes cuatro años. Sin embargo, me gustaría aprovechar esta columna, y la coyuntura nacional, para ahondar un poco en el pódcast documental La advertencia, en el cual se narra la lucha de Guatemala, nuestro vecino del sur, por condenar y castigar actos de corrupción.  

Realizado con la colaboración de Diego Luna (narrador), Casa del Golfo y Antifaz (casas productoras), la intención de este documental sonoro de siete capítulos es presentar la historia reciente de Guatemala como un espejo para México y América Latina. 

Tan sólo esta semana, fue portada la intención del operador de Rosario Robles tanto en la Secretaría de Desarrollo Social en México (Sedesol) como en Secretaría Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Emilio Zabadúa, de colaborar como testigo protegido ante la Fiscalía General de la República (FGR) para dar información sobre la red de desvíos multimillonarios conocida como La Estafa Maestra. Asimismo, fue portada la denuncia (aunque rechazada por un juez) que la misma Fiscalía ha presentado en contra de Luis Videgaray, exsecretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores, por los delitos de financiamiento ilegal de campañas políticas, cohecho y traición a la patria, por su involucramiento en los sobornos de Odebrecht. 

La Estafa Maestra es directamente comparable con el caso guatemalteco conocido como “La Línea”, y Odebrecht sobornó a altos funcionarios en 10 países latinoamericanos, incluidos Guatemala y México. Ahora, en Guatemala las investigaciones en torno a la Línea y al caso Odebrecht sí derivaron en la renuncia de la vicepresidenta en turno, Roxana Baldetti, y el presidente en turno, Otto Pérez Molina. 

En México, a pesar de que la investigación de la Estafa Maestra se publicó en el sexenio de Enrique Peña Nieto, ningún altx funcionarix en turno se vio obligadx a abandonar su cargo, y las acusaciones y denuncias están teniendo eco apenas ahorita en este sexenio. Y más que eco, es un leve murmuro, ya que la única de alto calibre en prisión es Rosario Robles. Emilio Lozoya, a pesar de su involucramiento altamente documentado, está colaborando como testigo protegido; Videgaray, aunque ya cuenta con denuncia, anda en Israel desde octubre; y aún nada ha implicado directamente a Enrique Peña Nieto. Ahora, después de intentar ampararse, Zebadúa quiere unirse a ese club de testigos protegidos con cierto goce de impunidad.  

Las similitudes van más allá de Odebrecht y las redes de desvío de fondos al interior del Estado, también incluyen exceso de violencia estatal con injerencia del Ejército, financiamiento ilegal o turbio de campañas, corte de dinero a organizaciones y comités internos y externos de investigación pericial y defensa de derechos humanos, amenaza a activistas, etc. La gran diferencia, y lo desalentador, es que Guatemala ha tomado pasos más decisivos y frontales en términos penales, y aún así es una historia con más reveses que victorias. Lo alentador, que lo narrado es un ejemplo de cómo la lucha ciudadana puede organizarse y cuestionar la narrativa “oficial”. Y sólo por eso, vale toda la pena escuchar La advertencia.

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