Un bot en Twitter es un perfil creado para realizar tareas automatizadas. Tan importante es la existencia de bots en Twitter que la misma empresa autoriza su uso para cumplir algunos procesos de comunicación en la red social.

Históricamente Twitter ha tenido el problema de exceso bots para golpeteo político en su plataforma. En el 2015, México fue considerado uno de los países con mayor uso de bots a nivel mundial, gracias a los muy penosos Peñabots, una estrategia supuestamente operada por Alejandra Lagunes, Coordinadora Nacional de Estrategia Digital en el sexenio de Enrique Peña Nieto y hoy senadora por el Partido Verde.

Tal fue el impacto negativo del uso de Peñabots que miles de usuarios abandonaron el uso de esa red social. ¿A quién le gusta ser atacado vía digital todo el día, todo el tiempo?

Fue esa una de las razones la que nos alejó totalmente de la cifra de usuarios de Twitter que hay en Estados Unidos: 47 millones vs los 7.2 millones que hay en México (por otra parte, en México hay 22 millones de usuarios en Instagram).

Pero lo que gusta de Twitter es su simplicidad. Pocos recuerdan que fue concebida como una plataforma de microblogging más que una red social. Eso fue adaptándose con el paso del tiempo.

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Hoy, el Presidente de México ha afirmado que fue víctima de una campaña implementada con bots en Twitter. No sorprende. Casi cualquier figura pública ha sido víctima de un ataque de esta naturaleza. En México, para algunos influencers, es casi obligado escribir algunos tweets que reten un ataque de bots.

No hay forma 100% precisa de saber quién opera un ataque de bots. Puede haber deducciones, conjeturas, pero – sobre todo – descuidos de la persona que implementa las acciones de los bots. Siempre hay un error, y en las famosas “granjas” de bots igual orquestan ataques contra algún político que a favor de algún movimiento social. Difícil, muy difícil saber cuál fue pagado y cual no.

El reto de las “granjas” de bots es mantener las miles de cuentas activas para que Twitter no las sancione y puedan engañar el algoritmo.

Es ahí donde comienza la parte más macabra de los trending topics. Quién tiene una granja de bots y quiere engañar al algoritmo, sabe que es más sencillo hacer que esos bots participen en donde están los usuarios reales, de esta forma, casi accidentalmente, esos bots tendrán interacciones de gente real… lo que a la larga irá engañando a la plataforma y será más difícil que den de baja a esas cuentas.

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El punto real es que, si se cree que tener una granja de bots es como en las películas, pues estará muy equivocado. Bien puede ser operado por un equipo muy pequeño de personas, generar buenos ingresos y seguir creando bots de forma infinita.

La única forma 100% real de saber quién está detrás de una campaña es cuando esos tweets son publicidad pagada directamente en Twitter. Aunque no existe a nivel global, en ciertos países se tiene acceso a todos los usuarios que pagan campañas publicitarias en Twitter y se muestra un reporte detallado de cada anuncio pagado.

Pero no, no hay forma 100% segura de saber quién implementó una campaña de bots. Mucho menos saber quién la pagó. A menos que ambas partes sean lo demasiado estúpidas para facturar un servicio así u ocupar a los mismos bots para los mismos fines durante un buen tiempo.

Pasa. Ha pasado. Fue así como el caso de los Peñabots quedó documentado a nivel mundial.

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