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A ti que me escuchas esta mañana en ¡Qué tal, Fernanda! te pregunto: ¿Alguna vez has buscado tu nombre en Google?

Para las personas acostumbradas a la era digital y sus herramientas, hacer esto es algo que  por curiosidad lo hemos intentado todos, por lo menos alguna vez. Y para aquellos a los que nunca se les ocurrió: ¿Saben la cantidad de información personal que se puede encontrar en Internet sobre ustedes?

Más en el caso de quienes tienen cuentas en redes sociales, perfiles en comunidades  empresariales, bolsas de trabajo o que en algún momento comentaron una publicación de alguien más en Internet. Todo este registro que existe en la red forma parte de tu historia digital, de tu identidad y hasta de un pasado que por más que quieras borrar, permanece aún en la nube.

Para poner un ejemplo muy sencillo, digamos que todo lo que subes, publicas, comentas o interactúas en Internet es como tu huella digital que dejas sobre los objetos que tocas, a veces  sin darte cuenta, sin alguna intención en particular o que llegas incluso a olvidarlo, pero esa huella quedó marcada. Es lo que llaman identidad digital.

Los elementos que conforman esta identidad digital se pueden clasificar por su procedencia, por ejemplo:

Perfiles personales, que incluyen las redes sociales más comunes como Facebook, Twitter, Instagram, Myspace, Xing, Viadeo, LinkedIn, y páginas de búsqueda de empleo.

Comentarios, en foros, blogs, portales de información, redes sociales, YouTube, etc.

Contenidos digitales, que son las fotos que publicas en las redes sociales, videos en Vimeo, presentaciones en Slideshare, documentos publicados en páginas web, en tu propia página o en tu blog.

Contactos, hablando de nuestros amigos, pero también los contactos profesionales, seguidores y a quien seguimos en las distintas redes sociales.

Obviamente, tu dirección de correo electrónico, que a pesar de no ser tan popular como antes, es necesaria por motivos de trabajo y hasta fiscales.

Y la mensajería instantánea, que abarca el Messenger de Facebook, WhatsApp, Viber, etc.

Si bien aún existen adultos y jóvenes que se resisten al uso de las redes sociales, pretextando los peligros que puede sufrir su privacidad, muchos expertos en el tema no consideran que los medios sean el problema, sino la manera en que se utilizan, y de eso cada quien es el único responsable.

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A pesar de los filtros y los segundos que pasamos buscando las palabras correctas para publicar algo, nada de esto escapa al tiempo y al arrepentimiento. Porque ya no son años, sino un par de horas después que llega a nuestra mente esa voz llamada sentido común o consciencia y entonces pensamos que no estuvo del todo bien lo que subimos a la red.

Ya sea por tratarse de un arranque, por error en el contenido publicado o por exponer demasiado la vida privada, en más de una ocasión deseamos no haber usado la red para subir algo en específico. Pero, ya forma parte de nuestra identidad digital.

Al mismo tiempo, dentro de esa identidad digital estamos exponiendo nuestros gustos, hábitos, tendencias políticas, aficiones, poder adquisitivo, etc. Algo que el caso de Cambridge Analytica ya dejó muy claro es que puede utilizarse con fines que no son los que pensamos cuando dejamos que otras personas conozcan tanto de nosotros.

¿Es posible borrar nuestra identidad digital?

Para Twitter existen herramientas como Twitwipe, DeleteAllTweets o Tweeteraser que pueden eliminar las últimas 3 mil 200 publicaciones que Twitter deja ver. Así que en caso de tener más de estos, es necesario realizar la limpieza varias veces. Lo cual puede llevar horas, si no es que días.

También está una opción llamada Cardigan, que por medio de su herramienta de búsqueda permite seleccionar las publicaciones del usuario de las que se quiere deshacer, en función de las palabras que empleó. Pero aún queda otra de las redes más populares: Facebook.

Para Facebook, Google Chrome tiene una extensión llamada Social Book Post Manager. La herramienta permite borrar los “Me gusta” y publicaciones hechas en esta red, por fecha o por el contenido de los mensajes. Claro, se trata de una tarea que conlleva horas, días y hasta semanas, de ver una por una las publicaciones y ejecutar la función de eliminar.

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Pero a pesar de todo esto, hay una persona que sí se dio a la tarea de eliminar toda su identidad digital. Hablo del columnista del New York Times, Brian X. Chen, quien el mes pasado publicó este proceso, tedio y horas que le tomó hacerlo. ¿Cuál fue la conclusión? Que es imposible.

Aún eliminando todas sus redes, publicaciones, fotos y contenidos subidos a Internet, siempre quedaron registros de las fotos y comentarios de sus contactos que lo etiquetaron en algún momento, del contenido oficial en páginas y portales, de toda la información pública que significa vivir en la actualidad.

Sin embargo, todavía queda una salida llamada “Derecho al olvido en Google”, basada en la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, publicada el 13 de mayo de 2014. Según la cual, Google está obligado a borrar de sus búsquedas los resultados que contengan datos personales de un usuario, pero no implica que desaparezca la página donde está publicado.

De hecho, los buscadores tienen un formulario de solicitud del contenido que deseamos sea eliminado de los resultados de búsqueda. Pero si consideran que la información es de interés público, no se elimina. Por ejemplo, en el caso de un estafador o delincuente confeso, Google responde que no borrará esta información.

***

Los datos en este periodismo de vida confirman lo que muchos ya han afirmado sobre el tema: no es posible eliminar por completo nuestra identidad digital, una vez que ya hemos hecho uso de la red para interactuar de cualquier forma.

Por eso, lo más conveniente sería pensar muy bien lo que vamos a publicar antes de hacerlo, considerando que cada foto es un referente de quién somos, en dónde estamos, con quién y hasta de nuestra capacidad económica, datos que para la delincuencia son como un mapa para llegar a nosotros.

Y precisamente por eso es que te pregunto: ¿Estás consciente de qué tanta información personal compartes en Internet? ¿Consideras que es muy seguro hacerlo?

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