Al norte de Nueva Orleans, Estados Unidos (EU), una parcela de tierra de 200 hectáreas cerca de una pequeña ciudad de Louisiana, unos 5,000 primates, en su mayoría macacos rhesus están destinados a ser usados en investigaciones científicas y experimentos sobre la COVID-19, en el Centro Nacional de Investigación de Tulane.

De acuerdo con Reuters, «los macacos Rhesus, la especie de primates más comúnmente utilizada para la investigación científica, constituyen la mayor parte de la colonia reproductora del centro y de los 200 animales adultos utilizados en sus experimentos de coronavirus durante el año pasado».

Una vez que los experimentos concluyen, el centro sacrifica a los animales para la recolección de tejido y centra su estudio en el impacto de COVID-19 fuera del sistema respiratorio.

Así, asociaciones como la del Trato Ético de los Animales (PETA) se posicionan en contra de la experimentación en animales.

Debido al ADN y las características fisiológicas de los primates es que resultan modelos aptos para la comparación humana en torno al estudio de enfermedades.

Uno de los estudios relacionados con la COVID-19, ya publicado, encontró que las personas mayores con un índice de masa corporal alto y una infección más grave por COVID-19 exhalaban más gotículas respiratorias, lo que les permitía convertirse en los llamados «súper-propagadores».

Con información de Reuters

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