Las aerolíneas internacionales solicitaron este martes que se hagan pruebas de COVID-19 en los aeropuertos para todos los pasajeros internacionales antes de volar con el fin de evitar las cuarentenas, a las que culpan de exacerbar la caída de los viajes.

Se espera que en las “próximas semanas” se disponga de pruebas rápidas y asequibles de antígenos que puedan ser administradas por personal no médico y que deberían ser implementadas bajo normas acordadas a nivel mundial, según dijo el jefe de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) durante una conferencia de prensa en internet.

“No vemos ninguna solución alternativa que sea menos complicada ni más efectiva”, dijo el director general de la IATA, Alexandre de Juniac.

Las aerolíneas, vapuleadas por la pandemia, están presionando a los gobiernos para que adopten alternativas a las restricciones generalizadas a los viajes que siguen frenando la recuperación del tráfico, y que ahora se están endureciendo de nuevo en Europa debido al incremento de las cifras de casos.

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Con la disponibilidad de pruebas rápidas de antígenos por tan sólo 7 dólares cada una, según De Juniac, las aerolíneas presionarán para que su uso sea respaldado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la agencia de las Naciones Unidas que supervisa las normas mundiales de aviación.

La IATA cree que la producción podría incrementarse rápidamente a millones de unidades por día y que las pruebas se introducirán por etapas entre finales de octubre y el final del año, “ayudando a salvar una parte de la temporada de invierno”, dijo De Juniac a la televisión de Reuters.

Se necesita un acuerdo global para asegurar que los resultados de las pruebas previas a los vuelos sean aceptados uniformemente por el país de destino, según De Juniac. “También aumentará la confianza de los pasajeros en que todos los que van en el avión han sido sometidos a un test”.

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La posición de las aerolíneas ha evolucionado con la tecnología de las pruebas. La IATA abogó hace un mes por nuevas normas para reconocer las pruebas de PCR en laboratorio realizadas 48 horas antes de la salida.

El control de última hora en el aeropuerto es más efectivo, según De Juniac, porque “sella el sistema” contra certificados falsificados o infecciones contraídas justo antes del viaje.

Las pruebas de antígenos son más rápidas pero menos sensibles y por lo tanto es más probable que no se detecten casos positivos que en las PCR, aunque la brecha de precisión se ha reducido.

Información de Reuters

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