500 familias buscan fosas clandestinas desde 2014; un pedazo de hueso, un diente, ropa ensangrentada o cualquier parte de un cuerpo, son elementos que les ayuda a cerrar ciclos, encontrar un poco de paz y mantenerse unidos.
La búsqueda ha rendido frutos; los 106 cuerpos encontrados en unas 60 fosas clandestinas, tienen identidad; seguirá doliendo, pero están con sus familias y tienen una tumba.
El 8 de octubre del año pasado empezó todo con Mayra Vergara y su hermana reclamando a la autoridad por las desapariciones masivas; con playeras con la leyenda “¡Te buscaré hasta encontrarte!” en referencia a Tomás su hermano, desaparecido desde 2012.
La gente de la zona de Iguala vive con miedo al narco, a las amenazas y al gobierno, que para ellos es lo mismo. Muchos han dejado el miedo y se van a la sierra a buscar a “los otros desaparecidos”, así llamados por Mayra, su familia y varias más han vivido en la sierra y han encontrado 106 cuerpos, “cada pedazo, por mínimo que sea, cada hueso, por horrible que parezca, puede ser mi hermano, o el de alguien más (…) nos han querido suspender las búsquedas, pero seguiremos hasta encontrarlos”.
Lugar de Espinas: Iguala, Gerrero, ahí nació Rubén Figueroa Alcocer, ex gobernador acusado de la matanza de Aguas Blancas. No se siente más seguro que Iguala. El diario local advierte que hay violencia: van 12 asesinatos desde agosto; con fotos escalofriantes por 10 pesos, se anuncia el final de la paz para un pueblo que era tranquilo.
Hogar de los Vergara que junto con otras 400 familias y las de los 43, gritan que son importantes, ellos, sus hijos, los estudiantes, taxistas y amas de casa desaparecidos; han hablado con la CIDH para mostrarles que Iguala es “un cementerio clandestino”:
Todos en la zona prefieren que haya expertos en desaparición forzada, puesto que las autoridades no ayudan y alargan su agonía.
El personal de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, está de planta en la iglesa de San Gerardo Mayela, hay un vehículo de enfermería y una psicóloga para ayudar a los familiares, pero no es suficiente. Hay ayuda económica de 160 pesos a los que no son del lugar y 100 a los locales, pero no es suficiente ya que la consulta es para una sola persona y se incrementa el costo.
Las familias que han supuestamente ubicado a un desaparecido, los han sepultado simbólicamente, ya que no hay confrontas genéticas oficiales.
Cierran ciclos, las familias rotas van encontrando luz, algo que reconforta, “Igual si hay conexión. Mi mamá dice ¡es que yo no lo siento muerto, si estuviera muerto, lo sentiría” – dice Mayra aunque prefiere centrarse en dios, “Todo pasa por la voluntad de dios y los milagros existen, al entregarle el cuerpo de su hijo a esa señora es un milagro”.
“Los otros desaparecidos” esperan respuesta; no justicia, solo completar en el muro de la iglesia con la identidad de cada desaparecido, representado con palomas los que faltan y aves blancas con moño negro a los que ya encontraron.
Con información de El Universal

 

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