Two angry kids isolated on white background

Se ha vuelto una constante escuchar a mamás de la escuela quejarse amargamente de la conducta de sus hijos, incluso las he visto levantar los brazos al cielo y reclamar “¡que hice para merecer este castigo!”. Los padres muchas veces cometen el error de buscar culpables en lo que tiene que ver con la conducta de sus hijos: los amigos, los maestros, la escuela por mencionar algunos.

Difícilmente un padre asumirá su corresponsabilidad en la conducta de sus hijos y es un grave error tratar de buscar culpables, lo más importante en estos casos es hacer un buen análisis en la forma en la que estamos educando a nuestros hijos. Dicen por ahí que los hijos son el reflejo de los padres y no está lejos de la realidad.

Como ya lo he mencionado en otras ocasiones nuestros hijos aprenden de lo que ven en casa. Cuando son pequeños, un simple ejemplo de esto, es que ellos aprenden a decir sus primeras palabras solo con escuchar a sus padres, pero no solo aprenderán sus palabras también aprenderán y copiaran conductas.

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Sí no te gusta que tus hijos te griten o se dirijan a ti con malas palabras, es mejor que tu no lo hagas con ellos, sí no te gusta que insulten o mientan es mejor que tu no lo hagas, es bastante simple.

Un error que constantemente cometemos los padres es comparar a nuestros hijos con otros niños que son mejores según tú opinión y lo decimos constantemente a ellos mismo o a personas cercanas. Si crees que es una buena estrategia para que tus hijos decidan corregir su conducta por arte de magia estas más equivocado que nunca, en estos casos es mejor que tú reconozcas las habilidades que tienen tus hijos en comparación de otros y que ellos sientan lo orgullosos que te hacen sentir con sus logros por pequeños que estos sean.

Todos los seres humanos somos diferentes y tenemos habilidades distintas, descubre las de tus hijos y ayúdales a reforzarlas eso les dará una herramienta muy importante para elevar su autoestima y le ayudará a resolver los problemas con mayor facilidad.

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Cuando nuestros hijos son adolescentes la crítica no es buena para su desarrollo ayúdale a encontrar por sí mismos su propia identidad recomendándole o sugiriéndole algunas cosas o métodos de forma amigable, pero jamás trates de someterlos a que realicen alguna cosa en contra de su voluntad.

Es importante saber diferenciar entre una mala conducta que puedes corregir con un regaño o castigo o aceptar que tu hijo se ha convertido en un pequeño tirano que no te obedece y cada vez sale más de tu control y que además te sientes rebasado, no lo pienses más para acudir con un profesional que pueda ayudarlos.

Educar a nuestros hijos requiere de mucho tiempo y de esfuerzo nadie dijo que educar es tarea fácil, pero cuando lo hacemos con amor y sobre todo con ayuda de algún profesional esta se vuelve más ligera y eres capaz de disfrutar más a tus hijos.

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