¿Se puede escribir una reseña cinematográfica completa usando solamente preguntas abiertas para el lector? ¿Importa resolver esta cuestión, cuando se trata de una película totalmente a prueba de críticas? ¿Es, de hecho, necesario hacer una reseña de un filme que ha llegado a la octava entrega como franquicia y no parece tener un final a la vista?

¿Necesito siquiera aclara que me estoy refiriendo a ‘Rápidos y Furiosos 8’ (‘The Fate of The Furious’, d. F. Gary Gray), una producción que seguramente estará presente en, oh, al menos 98% de las salas de cine que visites este fin de semana? ¿Sí se entendió que ese porcentaje es simple sarcasmo, destinado tan sólo a ilustrar la ubicuidad del producto en un mercado que le recibe con tanto o más entusiasmo que el que se le dedica a películas de James Bond o del universo Star Wars? ¿Será necesario abordar la trama en el siguiente párrafo?

¿Hay alguien todavía que no sepa a qué atenerse con una película de esta serie? ¿Estamos todos al tanto de que la trama, como claramente lo muestran todos los materiales previos, gira en torno a la presunta traición de Dom Toretto (Vin Diesel) hacia ese grupo de amigos a quienes considera “su familia”? ¿Hay alguien en la historia del cine más dedicado simultáneamente a los valores familiares y a la violencia física que el personaje de Dom, fuera de Michael Corleone en las películas de ‘El Padrino’?

¿Alguien sabe cómo una ganadora del Oscar como Charlize Theron termina siendo la villana extorsionadora en una película como la que hoy nos ocupa, y en la que esencialmente sabemos que obliga a Dom a hacer su voluntad so pena de hacer algo impensablemente malo a alguien de su círculo cercano de amig… digo, familiares? ¿Debo al menos advertir que una vez más se repite la fórmula de eliminar a uno de los personajes recurrentes de la saga, para ponerle interés humano a la trama y justificar toda la destrucción y el caos que están por venir?

¿Cómo reaccionará el grupo de amigos de Toretto ante la presunta traición? ¿Cómo es que ni su bienamada Letty (Michelle Rodriguez) ni siquiera es capaz de intuir una respuesta que explique el curioso comportamiento de su flamante, calvo y musculoso marido? ¿Acaso Dwayne ‘The Rock’ Johnson, un policía de tomo y lomo, no puede ofrecer una resolución al enigma de esta traición mediante un riguroso procedimiento de investigación policial? ¿Qué hay del enigmático Mr. Nobody (Kurt Russell)? ¿Él tampoco puede explicar este rollo, siendo que cuenta con más recursos del gobierno a su alcance que el mismísimo Donald Trump?

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¿Quién es el calvo más amenazador y temible en esta película: Diesel, ‘The Rock’ o Jason Statham, villano de la película anterior quien es reclutado bajo una extraña premisa para… no sé, creo que salvar a un bebé en un avión o algo? ¿Alguien tiene un analgésico para aliviar el dolor que me provocó intentar entender la extraña trama y el infinito desfile de personajes que aparecen en pantalla? ¿Por qué dura más de dos horas esta cosa?

¿Cómo demonios convencieron a la también ganadora del Oscar Helen Mirren de aparecer en una película intercambiando diálogos chistosones con Vin Diesel? ¿Cómo es que no soy capaz de odiar a esta película por siquiera intentar algo así? ¿Me estoy haciendo menos exigente con mis reseñas? ¿O estoy siendo coherente con evaluar el filme por lo que nos dice que es, y no por lo que uno debe necesariamente entender como “cine de calidad”? ¿De dónde salen tantos “malos” de películas anteriores que supuse ya estaban muertos? ¿Sí sabes que me refiero a ti, Luke Evans?

¿Cómo es que Scott Eastwood apareció de la nada para cubrir el rol de “galán rubio de ojos azules que dejó vacante Paul Walker tras su trágica muerte”, sin tener más a su favor que parecerse físicamente a la versión joven de su papá Clint Eastwood? ¿Ustedes cambiarían a Elsa Pataky por Michelle Rodriguez? ¿Cuánto aceite de bebé utiliza una producción de este calibre para embadurnar los bíceps de sus protagonistas? ¿Hay algo más espectacular que una persecución en un paraje nevado entre autos supercargados, vehículos militares y un submarino nuclear? ¿Cómo diablos estamos hablando de submarinos nucleares en una película cuyo filme original trataba de unos tipos que hacían “tuning” a sus coches y corrían ilegalmente por las calles de Los Ángeles, California?

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¿Hay realmente tantos automóviles “tuneados” en la austeridad de La Habana, Cuba? ¿De dónde sacan dinero Dom y sus muchachos para viajar por tantas locaciones exóticas? ¿Es ‘Rápidos y Furiosos 8’ en realidad un largo video de reggaeton disfrazado de cine? ¿Cómo es que no me he cansado aún de tantas persecuciones espectaculares en coches deportivos, pese a ocho películas que básicamente son lo mismo de siempre? ¿De verdad creo que alguien sigue leyendo a estas alturas?

¿Puede ser más predecible el final de esta entrega de la franquicia? ¿Importa que lo sea? ¿Qué próximos destinos internacionales podemos esperar para la novena y décima películas, planeadas para 2019 y 2021? ¿Podrían intentar algo en la Ciudad de México, donde el tráfico vehicular de Semana Santa sólo permitiría imaginar una persecución con drones o motocicletas repartidoras de pizza? ¿Habrán pensado ya en hacer que las próximas producciones tengan lugar, no sé, en el espacio exterior? ¿O en Marte?

¿Alguien dejaría de ver esta película aunque yo les dijera que es tan mala como pegar la lengua a una toma de corriente eléctrica? ¿Por qué no me atrevo a clasificar a ‘Rápidos y Furiosos 8’ como un mal filme, entonces? ¿Será que esta clase de cine es mi gran “placer culposo”? ¿Es culposo, de hecho? ¿Debo advertirles que sigue siendo un producto eminentemente divertido, pese a que la trama y la premisa hacen más agua que el Titanic a partir de su encuentro con un iceberg? ¿Tengo alguna esperanza de hallar aunque sea una respuesta sensata a alguna de estas interrogantes?

¿Olvidé algo?

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