Esta semana, se ha dado a conocer que el papa Francisco aceptó la renuncia del ahora obispo emérito de Ciudad Victoria, Tamaulipas, monseñor Antonio González Sánchez, quien realizó polémicos comentarios sobre el uso del cubrebocas.

«Para mí, a nivel personal, el famoso cubrebocas es no confiar en Dios. Yo entiendo que, a lo mejor mañana estoy enfermo, a lo mejor. Porque no soy inmune a nada», dijo en febrero pasado, durante una ceremonia, en la que aunque reconoció que su uso necesario para evitar la propagación de la COVID-19, consideró que también pone en duda la confianza que se tiene en Dios.

La decisión de su retiro anticipado (dos años antes de la edad límite) fue anunciada este martes por la oficina de prensa de la Santa Sede.

«Monseñor Antonio ha presentado, y se ha confirmado con exámenes médicos, un incipiente Alzheimer que le dificulta seguir sirviendo pastoralmente a esta Diócesis como el quisiera», señaló un comunicado de la Diócesis de Victoria.

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Y agrega a su Santidad que «por bien de Monseñor Antonio y de nuestra Iglesia, aceptó esta renuncia y ha nombrado a S.E. Monseñor Rogelio Cabrera López, administrador apostólico de Ciudad Victoria».

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