Mongolia ha sido poco reconocida internacionalmente durante esta crisis sanitaria por COVID-19, pese a registrar un récord extraordinario: sin casos de transmisión local y ninguna muerte atribuida a la enfermedad, pese a contar con características que lo hacen un país vulnerable.

Con una geografía que lo sitúa entre Rusia, al norte, y China, al sur, donde se identificó por primera vez el virus, y con estrechos lazos con Corea del Sur, Mongolia actuó rápido y de forma contundente con una estrategia alabada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Qué tipo de acciones implementó?

  • Cierre de escuelas, desde el 24 de enero, restricciones de movimiento desde China, desde el 31 de enero, y cierre total de fronteras y suspensión de todo viaje aéreo internacional, ferroviario o por carretera.
  • Cancelación de las celebraciones por el Tsagaan Sar, el Año Nuevo lunar mongol.
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Así, pese no acaparar miradas internacionales, la Organización reconoce que las claves para el éxito son las medidas tempranas y firmes, pero también un sistema de rastreo. Mongolia puso a prueba un sistema que lleva construyéndose una década.

En su respuesta también destaca un sistema de vigilancia multisectorial, que detecta cualquier incidente y emite alertas tanto a organismos sanitarios como de otras áreas, como medios de comunicación; y un enfoque «que abarca a toda la sociedad», inciden desde la OMS. Las autoridades abrieron líneas directas de comunicación y ampliaron sus intervenciones.

Por otro lado, al uso de mascarillas, los habitantes de Mongolia están acostumbrados. El gobierno requirió su uso en espacios públicos y por parte de funcionarios, trabajadores de bancos, tiendas o mercados desde enero.

El primer caso de COVID-19 se detectó en Mongolia a principios de marzo, un ciudadano francés que viajó al país vía Rusia. Desde entonces y hasta este 12 de julio, se registraron 230 casos, todos importados, y 202 se han recuperado.



Con 3,2 millones de habitantes en todo el territorio, solo la capital concentra alrededor del 40% de su población total, que cuenta con conexiones directas y diarias a China.

Pese al éxito, la estrategia de Mongolia no ha sido bien recibida por todos. Al cerrar rápidamente sus puertas al exterior, el país bloqueó la entrada de sus propios ciudadanos.

Las autoridades pusieron en marcha un sistema de repatriación a través de la aerolínea estatal MIAT. Casi 13,000 personas han sido repatriadas desde febrero, pero se calcula que otras 10 mil siguen a la espera de volver.


Información de BBC

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