La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó este martes que el proceso que busca destituirla es un intento de un grupo que no podría llegar al poder por medio de las urnas con el “voto directo y secreto”.

Reiteró que el impeachment aprobado por la Cámara de Diputados y evaluado ahora por el Senado es un golpe de Estado pues no existe un crimen de responsabilidad: “no hay delito, no hay base legal«.
¡Es un golpe! Es un golpe porque (el proceso) es revestido por un pecado original: no hay base legal”, insistió Roussef.

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Los juristas que encabezaron el proceso de impeachment, la acusan de violar la ley de responsabilidad fiscal al practicar maniobras contables conocidas como “ruedas fiscales” y emitir por decreto y sin pedir autorización al Congreso la apertura de créditos extraordinarios, lo que resulta en gastos no contemplados en la ley de presupuesto.

En ese sentido, no ha sido denunciada por delitos de corrupción, como sí lo han sido, entre otros, correligionarios suyos en el Partido de los Trabajadores, funcionarios de su gobierno y otras autoridades, como los presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros, quien este martes anunció que la comisión que deberá decidir si procede o no el juicio contra la presidenta se instalará el próximo día 26.

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“No se precisa que sea un golpe armado para ser un golpe. Un golpe se da por las circunstancias”, subrayó, y dijo que la acción en su contra “no es un proceso de impeachment, es un intento de elección directa”, dijo la mandataria, quien subrayó que el juicio en su contra desestabilizará al país.

Con información de La Jornada

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