Por: Paola López Yrigoyen

¡Uwu! ‘Elle’ ya es un término que mínimo está en el Observatorio de palabras de la Real Academia Española (RAE). A pesar de que las palabras incluidas en este «observatorio» son acepciones o expresiones que no aparecen en el diccionario —para alivio de todxs lxs detractorxs del lenguaje inclusivo—, el hecho de que la RAE ya “observe” este pronombre significa dos cosas: (1) que es una expresión de uso creciente. (2) Que por su uso cada vez más común, hay una posibilidad de que ‘elle’ y otros usos lingüísticos que nombran a personas no binarias sean efectivamente reconocidos por la máxima autoridad de la lengua española. 

Reflexionando más sobre (1), que más personas se estén familiarizando con el uso de ‘e’, ‘x’, ‘@’ y expresiones gramaticales que disminuyen la cosificación de humanxs que no se identifican con los cánones de género, y de formas lingüísticas más neutras, colectivas, y abstractas, es el reflejo de que el lenguaje es un fenómeno dinámico que acepta cambios desde abajo. 

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Que cada vez más personas entiendan que la lengua española es, por sistema, un lenguaje más androcéntrico y binario que otros, como el inglés, por ejemplo; y que por ello es posible cuestionar y modificar nuestras expresiones para hacerlas más humanas (por incluyentes). Es una prueba de que siempre podemos mejorar, de que somos perfectibles. Es también, una prueba de que la humanidad puede cambiar por decisión colectiva y no impuesta. 

Cuando lxs humanxs somos capaces de empatizar y converger hacia aquello nos une —pensando y actuando autónomamente— para finalmente cambiar; creo que el cambio tiene más valor, porque es un cambio fundamentado en un libre albedrío generalizado. El único detalle con esta forma de cambiar es que ocurre muy lentamente, y parece que no podemos evitar necesitar algún tipo de imposición.

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Si bien no ha habido una revolución como tal, porque no es como que todxs aquellxs que no se identifican con la norma sexo genérica se hayan levantado en armas y derrocado los cánones de género, para eliminar todas las lenguas opresoras e imponer un nuevo lenguaje pseudo esperanto (pero incluyente), parece ser necesario que la RAE acepte ‘elle’ y lo imponga como correcto para tener un español un poco más inclusivo. Ahí vamos, poco a poco. 

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