Laderas inestables en temporada de lluvias

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El deslizamiento de laderas, también conocido popularmente como deslaves, es uno de los peligros naturales que más destrucción pueden causar afectando vidas humanas al igual que propiedades. Este tipo de eventos y sus efectos pueden prevenirse si estamos debidamente informados y existe una gran coordinación entre las personas encargadas de Protección Civil y la población.

El término genérico para este tipo de eventos se denomina Inestabilidad de Laderas. Son determinadas por diferentes mecanismos que al mismo tiempo clasifican los tipos de procesos que existen en las laderas y se dividen en:

  • Caídos o Derrumbes: Los caídos o derrumbes son desprendimientos violentos de suelo y de fragmentos aislados de rocas que se originan en pendientes empinadas y acantilados; el movimiento es prácticamente de caída libre rodando y rebotando.
  • Deslizamientos: Los deslizamientos son movimientos de rocas, suelo y su combinación pendiente abajo delimitados por una o varias superficies de falla o ruptura. Estas superficies de falla pueden ser curvas y/o planas; sobre ellas se deslizan los materiales colapsados de una ladera.
  • Flujos: Los flujos son movimientos de suelo y de fragmentos de rocas pendiente abajo de una ladera en donde sus partículas se mueven entre sí dentro del volumen que se desplaza o desliza sobre una superficie de falla. Debido a que pueden ser secos o húmedos se dividen también en: Flujos de lodo, masas de suelo y agua; Flujos de escombro, mezcla de partículas sueltas, fragmentos de roca y vegetación; lahares, flujo de suelos que se originan en las laderas de un volcán.
  • Expansiones o desplazamientos laterales: son movimientos de masas térreas que ocurren en pendientes muy suaves teniendo como resultado desplazamientos casi horizontales. Son causados cuando materiales sueltos y saturados (de agua) adquieren un comportamiento fluido como consecuencia de vibraciones causadas por un sismo.

Casos Importantes

Enero de 2001 – ocurrió un sismo de magnitud 7.6 en El Salvador causando un gran flujo de suelos y rocas con un volumen de aproximadamente 90,000-100,000 m3. Quedaron soterradas zonas habitadas donde más de 500 personas murieron.

Diciembre de 1999 – Venezuela registró lluvias extremas por cerca de 20 días. Como resultado del exceso de agua infiltrada los suelos se saturaron de agua generando grandes deslizamientos en zonas montañosas; la deforestación jugó un papel muy importante en este evento. Se estima que entre las inundaciones y los deslizamientos más de 30,000 personas perdieron la vida.

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Noviembre de 1985 – una explosión moderada del Nevado del Ruiz en Colombia con emisiones de material incandescente y flujos piroclásticos; provocó la fusión del glaciar generando aproximadamente 30 millones de metros cúbicos de agua que al combinarse con cenizas depositadas de erupciones previas y escombros generaron un flujo estimado de 60 millones de metros cúbicos que descendieron por las barrancas y cauces de ríos que nacen en el volcán. Estos flujos de lodo recorrieron desde la cima del Nevado del Ruiz donde se encontraba el glaciar tardando aproximadamente 2 horas para llegar a Armero con consecuencias devastadoras matando a más de 25,000 personas, es decir, el 80% de la población.

Imagen: lahar generado por la erupción del Nevado del Ruiz en Colombia. Material incandescente y flujos piroclásticos derritieron aproximadamente el 10% del glaciar.

Octubre de 2001 – Guatemala vivió una de las peores tragedias de los últimos años cuando un peñasco de aproximadamente 115 metros de largo sepultó la aldea El Cambray II de Santa Catarina Pinula a 15 kilómetros de la Ciudad de Guatemala. Esta es una tragedia que pudo haberse evitado ya que desde 2008 la zona fue declarada como de “Alto Riesgo” y que durante noviembre de 2014 los pobladores habían sido advertidos nuevamente.

Imagen: Personal de la misión mexicana participando en las labores de búsqueda, rescate y recuperación de cuerpos.

Inestabilidad de laderas en México

Octubre de 1999 –  En Teziutlán, Puebla, ocurrió un movimiento de ladera donde se encontraba el cementerio municipal de la colonia la Aurora. La concurrencia un sistema frontal que frenó y estacionó el avance de una onda tropical dejaron más de 700 mm de lluvia en pocas horas. El movimiento de la colonia La Aurora, así como otros procesos de ladera que ocurrieron en Teziutlán y en otras comunidades de la Sierra Norte de Puebla fueron resultado de la saturación del suelo provocado por las lluvias extraordinarias.

Más de cien personas perdieron la vida, muchas quedaron sin hogar y se registraron cuantiosos daños materiales.

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Foto: Colonia la Aurora en Teziutlán, Puebla, 1999. Autor: Rafael García Otero.

Durante la noche del 15 y madrugada del 16 de septiembre de 2013, las constantes lluvias causadas por la tormenta tropical Manuel, en el Pacífico, y el huracán Ingrid, en el Golfo de México, provocaron el deslizamiento de una ladera sobre la comunidad llamada La Pintada en Atoyac de Álvarez, Guerrero. El Saldo fue de más de 70 personas fallecidas.

Imagen: deslizamiento de ladera en la Pintada, Guerrero. Deforestación y exceso de agua saturó el suelo.

Mayo de 2015 – Más de 20 casas quedaron destruidas luego de un deslizamiento en la colonia Anexa Miramar en Tijuana, Baja California. No se reportan víctimas debido a que horas antes Protección Civil evacuó la zona.

Aquí un video del lento deslizamiento en Tijuana, BC.

La principal causa de que ocurran desastres por deslizamiento de laderas es debido a la mano del hombre cuando se realizan construcciones en zonas prohibidas, se deforesta descontroladamente, se ignoran advertencias y se desconoce el peligro al que se está expuesto.

Reduce riesgos y detecta las señales tempranas en la inestabilidad de laderas:

  • Conocer el lugar donde vivimos y atender las recomendaciones de Protección Civil.
  • Respetar los usos de suelo y los reglamentos de construcción.
  • No cortar árboles.
  • Lluvias intensas y prolongadas pueden detonar el colapso de una ladera por saturación de agua.
  • Hundimientos y agrietamientos en la parte media o alta de la ladera.
  • Levantamiento de pisos y deformaciones que dificultan el cierre de puertas y/o ventanas.
  • Rotura de pavimentos e inclinación de pisos en viviendas.
  • Inclinación de postes, árboles y cercas.
  • Deformaciones o rotura de muros y/o contrafuertes.
  • Pequeños temblores.

Hay que estar muy pendientes durante esta temporada de lluvias en las zonas de montaña, sobre todo aquellas donde habita la gente o ha deforestado para el cambio de uso de suelo. Recuerda que no es necesario un poderoso huracán para que se produzcan desastres, hasta los remanentes de un ciclón pueden dejar acumulado de lluvias importantes y saturar los suelos de agua detonando que las laderas de los cerros puedan desprenderse.

Referencias: CENAPRED/CONRED

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