La ansiedad y sus consecuencias

299

La vida cotidiana nos confronta con un ajetreo continuo e interminable, la problemática del estilo de vida urbano, los requerimientos laborales, los compromisos sociales, la familia, el financiamiento quincenal, la inseguridad, las limitaciones para adquirir bienes y servicios, el desgaste emocional de la convivencia y el sustrato orgánico, generan un ambiente propicio para padecer de este tan conocido evento de la ansiedad que cuando es ocasional, lo sobrepasamos sin problema, pero que cuando se vuelve persistente, desquicia la vida y la estabilidad emocional de quien lo padece.

Cuando la ansiedad es la manifestación de trastornos psiquiátricos tenemos que reconocerla y diferenciarla ya que no se puede resolver sin ayuda. En la clasificación internacional del DSM-V para trastornos mentales se incluyen estos apartados:

El trastorno obsesivo compulsivo (caracterizado por acciones repetitivas que el involucrado no puede evitar), las fobias (rechazo específico a situaciones, lugares, insectos, etc), la crisis de pánico (angustia que irrumpe de manera súbita acompañada de manifestaciones físicas como sudoración, palpitaciones, entumecimiento, sensación de que algo grave va a suceder), el estrés posterior a eventos traumáticos (cuando alguien ha experimentado un hecho desagradable y/o atemorizante en su vida cuyas consecuencias fueron emocionalmente dañinas) y el trastorno de ansiedad generalizado (ansiedad de más de 6 meses asociada a eventos de la vida diaria).

También te puede interesar:  Gastritis y cáncer gástrico

Cuando la ansiedad es muy persistente con duración de meses es importante buscar la asociación a otros problemas como la depresión, pánico, fatiga crónica, Somatización o conversión a manifestaciones físicas sin una aparente justificación (respiración rápida, sensación de que no entra el aire al respirar, opresión en el pecho, temblor, adormecimiento en diversas partes del cuerpo, diarrea, dolor en la boca del estómago, dolor de cabeza, boca seca, disfunción sexual, urgencia urinaria), dolor crónico en algún sitio del cuerpo, abuso de alcohol, trastornos de alimentación, tabaquismo y/o enfermedades crónicas como las cardiovasculares.

La ansiedad se genera en el interior del cerebro en una zona denominada límbica en la corteza cerebral, que genera descargas sobre el sistema nervioso con aparición de sentimientos (miedo, manifestación de júbilo exagerada, decaimiento, preocupación, asilamiento e irritabilidad) y manifestaciones físicas diversas que incrementan el grado de severidad.

Cuando nos vemos amenazados por alguna circunstancia, a través, de la experiencia, la inteligencia, la evaluación en tiempo real de la situación y la modulación que todo esto genera en el cerebro, restamos la gravedad y depuramos el riesgo real sin problemas, situación que no se da en la ansiedad, donde la regulación esta trastornada y el análisis para la conjunción y solución no se lleva a cabo de manera normal.

Desde el punto de vista bioquímico, la adrenalina, el cortisol, los glucocorticoides, la histamina, la serotonina y el sistema GABAérgico se encuentran involucrados.

También te puede interesar:  Ejercicio y embarazo

En el trastorno de ansiedad generalizado se presentan nausea, diarrea, contracturas musculares, palpitaciones, somnolencia con insomnio, incapacidad para funcionar laboral y socialmente, perdida de la concentración e irritabilidad.

La parte más importante del problema  de ansiedad es en primer lugar identificarlo como tal y clasificarlo, en segundo lugar proceder a la terapia psicológica, en tercer lugar iniciar el tratamiento con los medicamentos correspondientes para cada caso según el tipo de problema, severidad, intensidad y persistencia.

La gama de medicamentos es amplia lo que permite adaptar a cada paciente un diseño que le funcione lo mejor posible, el estilo de vida saludable con una adecuada alimentación y la actividad física son indispensables para lograr el éxito.

Las drogas y el alcohol potencializan el problema y lo vuelven más complicado por lo que hay que evitar este tipo de acciones.

La ansiedad es tratable y no se debe desdeñar su presencia ni sus manifestaciones y no darles la importancia necesaria para su solución, que puede cambiar la calidad de vida de los pacientes afectados de manera drástica.

 

Dr. Alejandro Cárdenas Cejudo
Médico Internista
Hospital Angeles del pedregal
Consultorio 717 de la Torre Angeles
www.dralejandrocardenas.com

Comentarios