¿Sabes a qué edad te conviertes en un adulto mayor? ¿Has pensado cómo será tu vida cuando llegue ese momento? ¿Con quién quieres vivir? ¿En dónde? ¿A qué vas a dedicar tu tiempo?

Muchas personas que hoy viven esta etapa, por lo general, no se hicieron estas preguntas y el tiempo simplemente siguió su marcha hasta que un día se dieron cuenta que ya pertenecían a este segmento de la sociedad que llaman “tercera edad”.

En México, al cumplir los 60 años de edad te conviertes automáticamente en un adulto mayor. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas -la ONU-, en el mundo existen alrededor de 900 millones de adultos mayores.

Tan sólo en México existen más de 13 millones de personas que ya están dentro de la tercera edad. Es decir, 104 adultos mayores por cada mil habitantes. Y se estima que para el año 2050 la cifra aumentará a más de 40 millones.

Considerando que la esperanza de vida en nuestro país es de 75 años, se nos inculca la educación del ahorro para el retiro como una necesidad imperante y más en la actualidad, con todas las amenazas de posibles colapsos en los sistemas de salud y pensiones.

¿Pero qué pasa con esa pensión? Porque finalmente se trata de una cantidad de dinero que no lleva implícito el tipo de vida que tendremos en los años de senectud. Incluso las personas con una posición económica despreocupada, deben pensar en cómo es que quieren vivir la etapa de la tercera edad.

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En la última década empezó a crecer una tendencia que mira de una manera diferente el retiro como una decisión libre y autosuficiente, donde los hijos y la familia no están excluidos, pero tampoco se vuelven parte indispensable del sostén y cuidado de las personas que son adultos mayores.

Por nuestra educación, crecemos pensando que los padres cuidan a los hijos para que en un futuro sean los hijos quienes tengan la obligación de cuidar a los padres. Tan sólo recordemos el personaje de Tita en la novela de Laura Esquivel “Como agua para chocolate”, que al ser la menor de varias hermanas, se le condena a nunca casarse para cuidar a su madre hasta que ésta muera.

Obviamente, con esto no digo que cuidar a los padres en su tercera edad sea una imposición o un sacrificio, ya que para algunas familias es un acto de amor y hasta de tranquilidad el seguir unidos y proveer de lo necesario a sus familiares en esta situación.

¿Pero qué pasa cuando esos adultos mayores aún se sienten productivos? Cuando tienen ganas de divertirse, de tener actividades deportivas, lúdicas, de convivir con otras personas de su edad y sobre todo cuando quieren conservar su independencia y no convertirse en los hijos de sus hijos.

Para este tipo de personas están las famosas comunidades de adultos mayores, en las que se realizan caminatas diarias de ocho kilómetros, toman clases de yoga y celebran cenas comunales como parte de su rutina.

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En estas comunidades la gran mayoría son parejas, aunque al llegar son desconocidos y con la convivencia empiezan a surgir nuevas relaciones. De hecho, esta dinámica es completamente opuesta a un tipo de aislamiento que los adultos mayores empiezan a sufrir a raíz de que sus familiares no los dejan salir de casa, por el miedo a que algo les pase.

La psicóloga clínica Elizabeth Lombardo, de Chicago, afirma que el apoyo social es fundamental para la salud y el bienestar de las personas que llegan a la tercera edad. Encontrar con quién convivir, hablar y compartir intereses resulta indispensable.

Varios estudios demuestran que aquellas personas que tienen vínculos sociales viven más tiempo, son físicamente más saludables, son más felices y tienen menos estrés. Aún para quienes se consideran poco sociables y tampoco desean vivir con su familia, el vivir en una comunidad con otras personas es necesario.

¿Cuántos casos conocemos de adultos mayores que con autonomía e independencia sufren una caída o algún tipo de accidente? A veces pasan horas y hasta días antes de que alguien note su ausencia y se den cuenta que están accidentados, imposibilitados para pedir auxilio o moverse.

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Por eso es que en este periodismo de vida, te pregunto: ¿Habías pensado en todo esto? ¿Tienes algún plan de retiro en alguna comunidad? ¿Estás consciente de que conforme pasan los años las capacidades disminuyen o puedes necesitar asistencia médica constante?

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