La historia de Darío comienza un 22 de julio, cuando Rosa y Gabriel anuncian a sus respectivos padres, en medio de una misteriosa cena que organizan con semanas de anticipación, que pronto la familia crecerá.

Después de más de 5 años intentando tener un bebé, y una vez que abandonaron toda esperanza cuando los tratamientos artificiales, remedios caseros y consejos de amigos fracasaron, una mañana cualquiera Rosa se levanta de la cama y corre al baño para vomitar.

A ese vómito le siguen otros más, acompañados de mareos y un aparente desajuste hormonal. Rosa visita al médico y tras realizarse un examen sanguíneo, le da la feliz noticia:

-“Rosa, estás embarazada.”

La espera para anunciarlo a sus padres se les hizo eterna, pero ese 22 de julio, Rosa y Gabriel ya están seguros de que su bebé llegará en unos 7 meses. Los abuelos, llenos de emoción, los abrazan y besan, incluso con lágrimas en los ojos.

El tiempo de gestación es como un sueño para los dos esposos. Ni las náuseas ni los antojos son una molestia para los dichosos futuros papás. Fotos, videos, visitas de los amigos y parientes… todo queda registrado en sus redes sociales.

Finalmente, llega el día del parto y entonces sí, los nervios de papás primerizos traicionan a la pareja que no sabe hasta donde está bien que duela, o qué tanto es lo normal que dure el trabajo de alumbramiento, y si no se les caerá el bebé al cargarlo. Preguntas y muchas dudas que una vez que ven a su pequeño chillando y todo arrugado se les olvidan.

Dicen que el instinto es la sabiduría de la naturaleza y así parece. Rosa y Gabriel saben perfectamente qué hacer con ese niño y todo su amor se desborda en contemplarlo y amarlo mucho. Así, hasta que el pequeño Darío, como lo llaman en honor al poeta favorito de Rosa, cumple 7 años de edad.

La celebración incluye payasos, botargas, castillo inflable, globos por toda la casa y obviamente un pastel enorme de Mickey Mouse. Darío y sus más de 30 amiguitos de la escuela corren de un lado a otro, gritando y jugando con una pila que parece no acabárseles.

Rosa y Gabriel miran felices a su pequeño milagro, como lo llamaron durante los primeros meses de nacido. Ahora ya es una bomba de energía imparable y eso lejos de molestarles, los llena de emoción.

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Sin embargo, la algarabía de la fiesta se interrumpe cuando Darío se detiene abruptamente, siente algo raro en la nariz y al mirar al piso, gruesas gotas de sangre manchan el piso de la sala. Rosa corre inmediatamente para cubrirle la nariz con una servilleta y se lo lleva al baño para aplicarle compresas de agua fría.

Gabriel dice a los demás invitados que no se preocupen, que eso le pasa de repente a Darío por el calor. Así que la fiesta continúa hasta media tarde, cuando por vez primera Darío se siente muy cansado y empieza a bostezar continuamente. Sin embargo, Rosa y Gabriel intuyen que es normal porque gastó más energía que en un día común.

Pero durante los días siguientes, los sangrados de nariz se repiten con demasiada frecuencia y también los deseos de Darío por dormir cada vez más. Es entonces cuando Rosa se pregunta si no estará enfermo. Sospecha que se confirma al otro día, cuando precisamente el pequeño Darío presenta un cuadro de infección en las amígdalas.

Los sangrados, el cansancio y las infecciones continúan más frecuentemente que en años anteriores. Lo cual les parece muy raro a Rosa y Gabriel, pues Darío siempre fue un niño muy sano. Así que prefieren salir de dudas y lo llevan a realizarle un chequeo médico.

La noticia deja helados a los dos papás. El doctor, con mucho tacto, pero con una cara que no puede ocultar una pena terrible, les dice lo que nunca hubiesen querido escuchar:

-“Darío tiene Leucemia Linfoblástica Aguda. Pero vamos a hacer todo lo posible para sacarlo adelante.”

Rosa no puede escuchar las siguientes palabras del médico. A su mente vienen las cifras, las noticias, las anécdotas de casos de niños con Leucemia y siente que el piso desaparece bajo sus pies.

En este periodismo de vida, hoy te cuento la historia de Darío como uno de los niños que integran el 81.5% de casos pediátricos con Leucemia de este tipo en México. La Leucemia Linfoblástica Aguda es la más frecuente en nuestro país y con menor índice de supervivencia.

Este padecimiento se caracteriza por la sobreproducción continua y la acumulación de leucocitos inmaduros: los linfoblastos en la médula ósea. Es decir, un conteo bajo de glóbulos rojos, blancos y plaquetas, que impiden la formación de células normales.

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Tan sólo el 56% de los pacientes menores de 15 años en México sobreviven a esta enfermedad. Mientras que en países desarrollados que tienen acceso a fármacos selectivos que son capaces de atacar células tumorales, afectando en menor medida las células sanas, el 87% de los niños se salvan.

Hablando en términos generales, la Leucemia es un grupo de enfermedades malignas de la médula ósea que provoca el aumento descontrolado de leucocitos. También llamada “cáncer hematológico”, es decir, de la sangre.

Las células cancerosas se pueden propagar al torrente sanguíneo y a los ganglios linfáticos. También pueden viajar al cerebro y a la médula espinal, el sistema nervioso central y a otras partes del cuerpo.

Algunos tipos de Leucemias pueden curarse. Otros son difíciles de tratar, pero pueden controlarse. Los tratamientos pueden incluir quimioterapia, radioterapia y trasplante de células madre.

Entre las manifestaciones clínicas de una persona con Leucemia están:

Agotamiento, mareos, náuseas, vómitos, falta de apetito, disminución de peso importante, fiebre que dura varios días sin causa aparente, sudoración nocturna, escalofríos, dolores articulares y de extremidades, sangrado anormal de encías o nariz. También los moretones sin haberse golpeado, aumento de los ganglios linfáticos, irregularidad en los ciclos menstruales, y muchos otros que también corresponden a otras enfermedades.

Por eso, es importante no alarmarse de inmediato cuando uno o varios de estos síntomas aparecen, porque no necesariamente se trata de Leucemia, pero sí debemos acudir al médico para asegurarnos que no lo sea y en el mejor de los casos iniciar el tratamiento cuanto antes, se trate de la enfermedad que se trate.

Hoy vamos a hablar de este tema en el programa, por lo que te invito a que me escribas a las redes sociales de QTF y compartas tus dudas y comentarios sobre la Leucemia, ya que vamos a tener a expertos que nos ayudarán a entender mejor de qué se trata y qué podemos hacer para recibir el tratamiento más adecuado.

NOTA PARA EMILIO: Si sólo es un invitado, modificar, por favor, el último párrafo donde dice «vamos a tener a expertos» y volverlo singular.

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