primera-plana (9)En estos tiempos en el que un egocéntrico actor de Hollywood consigue una gran exclusiva para después realizar una pésima entrevista a un polémico personaje, resulta fácil entender la necesidad de la gente por consumir periodismo legítimo, de primer nivel. Los ciclos de noticias cada vez son más breves, la información se torna desechable, los temas candentes se enfrían rápido. Sólo los periodistas de verdad, esa gente que vierte sangre, sudor y tinta en busca de lo que realmente importa, saben que esta labor llega a ser trascendente cuando se le dedica el tiempo, la paciencia y el trabajo arduo, a menudo bajo condiciones que les predisponen a fracasar.

primera-plana (8)Por ello no resulta difícil identificarnos con los protagonistas de ‘En Primera Plana’ (Spotlight, d. Tom McCarthy), un esforzado grupo de profesionales de la información que detecta el hilillo de un escándalo sexual aparentemente aislado en una parroquia de Boston, EEUU, pero termina siguiendo dicho rastro hasta desenmarañar el ovillo de una conspiración masiva encabezada por la Iglesia Católica.

primera-plana (7)Si tienes algo de memoria, recordarás el caso. Estos hechos de la vida real ocurrieron a principios del presente siglo, y todavía hacen claro eco a raíz de las consecuencias de la investigación: provocó la renuncia de un cardenal, sacudió la estructura social de toda una ciudad, destapó la cloaca de incidentes similares alrededor del mundo y terminó por hacerle ganar un premio Pulitzer al grupo de periodistas a cargo de la pesquisa. Lo más interesante es que la Iglesia misma ha felicitado al equipo del noticioso, pues les obligó a reconocer un gravísimo problema y a intentar combatirlo, asumiendo la responsabilidad de los hechos. Es bueno saber que todavía hay reportajes que tienen esa clase de influencia en la sociedad.

primera-plana (6)Tras un breve preámbulo que muestra una denuncia típica de abusos a menores en el Boston de mediados de los años setenta, saltamos a la redacción del Boston Globe en el 2001. ‘Robby’ Robinson (Michael Keaton) es el editor a cargo de ‘Spotlight’, el equipo de investigación del rotativo compuesto por tres dedicados reporteros: Michael Rezendes (Mark Ruffalo), Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Brian d’Arcy James). Hay que entender a este grupo como una especie de “comando especial” de la información, operando dentro de márgenes de confidencialidad y autonomía sumamente desligados de sus colegas y en ocasiones hasta de sus editores. Los miembros de ‘Spotlight’ dedican meses a sus indagatorias, exploran los ángulos de las historias más delicadas y ansían que su trabajo reciba el debido reconocimiento de una audiencia que puede llegar a pecar de indiferente. Cada uno de ellos tiene un estilo definido a la hora de abordar sus labores, y estudiarlos resulta sumamente instructivo para saber qué los motiva a no soltar la presa una vez que detectan su rastro.

primera-plana (5)De pronto llega a manos del equipo un sórdido incidente de abuso sexual a un menor, cometido por un sacerdote y aparentemente protegido por la Arquidiócesis de Boston. El veterano gerente editorial Ben Bradlee Jr. (John Slattery) duda al principio de la trascendencia de la historia, argumentando con cierta validez que una ciudad donde más de la población es católica va a rechazar las acusaciones y a proteger celosamente a “los suyos”. Sin embargo hay un nuevo editor en jefe a cargo del diario, el lacónico Marty Baron (Liev Schreiber), un judío recién desempacado de Florida que no tiene gran afecto por el béisbol (pecado casi mortal en la sede de los Medias Rojas) y que decide que ‘Spotlight’ debe dedicarse a seguir la pista de estos alegatos, sospechando que pueden llevar a algo.

primera-plana (4)La ingrata tarea es complicada por una ciudad donde los vicios del pasado, los arreglos por debajo de la mesa, la burocracia y la aparente impunidad eclesiástica están a la orden del día. Robby y su equipo van desprendiendo capas de corrupción que desnudan a Boston de manera alarmante, al punto de que la intimidación y las amenazas veladas empiezan rápidamente a tornarse más personales. De pronto no se trata de un incidente aislado: hay siete casos más. Y esos casos a su vez conducen a otros sacerdotes implicados. ¿Acaso el Cardenal Law (Len Cariou) tejió un manto de protección contra sus curas pederastas? ¿Cómo probarlo?

primera-plana (3)El director nos guía con suma pericia en la develación de cada nuevo estrato en la trama. Pronto la investigación oscila en torno a la figura de dos abogados: Garabedian (Stanley Tucci), quien busca hacer justicia a las múltiples víctimas dentro de un sistema que pretende desacreditarle de cualquier forma posible; y Macleish (Billy Crudup), cuyo bufete parece tener un cheque en blanco que les permite defender hábilmente a los sacerdotes infractores sin que la opinión pública les juzgue… y disfrazando la justicia con arreglos que se aprovechan de los frágiles acusadores.

primera-plana (2)El acierto supremo de ‘En Primera Plana’ ocurre, sin embargo, en la forma de abordar el dilema de los afectados. Este filme tiene la madurez de no regodearse en el morbo de un caso que ya de por sí es terrible. No hallaremos recreaciones escabrosas de los abusos en sí, pues los guionistas (McCarthy y Josh Singer) saben que el público no requiere de la explotación del sufrimiento ajeno. No, en vez de eso la trama se centra en esa desigual lucha entre David y Goliath, los agentes de la verdad contra el status quo que ha permitido que la corrupción se filtre hasta las entrañas de toda una ciudad. Cada pequeño triunfo merece celebrarse como un precedente para que estos lamentables hechos no sucedan más.

La película seguramente será reconocida con justicia por todas las ceremonias de premios que reconozcan el mérito de ensambles actorales. Los diálogos y el trabajo histriónico no tienen falla: hasta el rol más breve e incidental es cuidado minuciosamente para sostener la credibilidad. El ritmo de la cinta no decae, gracias a la edición juiciosa de Tom McArdle, y pese a que un sector considerable del público puede saber de antemano el desenlace de la historia, deseamos vehementemente el compartir cada paso de la misma para entender cómo es que un problema tan común pudo filtrarse entre la atención de la sociedad hasta alcanzar niveles epidémicos.

Esta fenomenal película debe disfrutarse desde el punto de vista fílmico, pero también constituye una pieza de reflexión destinada a sacudir nuestras fibras sensibles, particularmente en los títulos finales, donde descubrimos qué tan difundidos están los casos como el de la Arquidiócesis de Boston alrededor del mundo. Resulta tétrico que un filme basado en hechos periodísticos reales pueda a la vez mostrarse como una de las obras de horror más efectivas del año. No te la pierdas.

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Acerca de 

He dirigido revistas como Men'™s Health, ESPN Deportes y SOBeFiT, pero mi pasión es ver, analizar, diseccionar, eviscerar y disfrutar pelí­culas, tanto en el podcast Finí­simos Filmes como en diversas colaboraciones y columnas. Maté a un hombre en el ring. OK, quizá no, pero serí­a una gran historia'¦