Revolución tecnológica desplaza a medios tradicionales de información

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La digitalidad ha creado una crisis en los medios tradicionales (radio, televisión y prensa escrita) porque, en promedio, las audiencias permanecen solo 27 segundos frente a sus contenidos; quizá haya personas cada vez más interesadas, pero también desatentas, lo que las convierte en audiencias ligeras, aseveró el investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, Leonardo Curzio Gutiérrez.

Durante el Seminario Internacional Campañas Políticas en la Era de la Desinformación, el conductor de radio y televisión aseguró: “los medios hemos sido desplazados por la revolución tecnológica, porque incluso algunos líderes políticos cuentan con su propia red informativa, lo que se ha agudizado con políticas identitarias en las que solo se habla con quien piensa como uno”.

En la charla “El rol de la prensa en la era de desinformación”, convocada por el Programa Universitario de Gobierno (PUGOB) de la Universidad Nacional, también intervino el periodista y editor René Delgado Ballesteros, quien comentó que la sociedad está cada vez más preocupada por la última noticia, pero no por la primera información.

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“Las redes influyen, pero no determinan. Vivimos ahora una paradoja: se cuenta con una mayor capacidad para transmitir información, pero con menor facultad para comunicar y entender”. Los medios tradicionales, subrayó, dejaron de ser tales, son instrumentos o solo parte de algo.

Económicamente, continuó, enfrentan una situación difícil, porque ahora la información, incluso certificada, se puede obtener de manera gratuita y “eso no está del todo bien”.

“Al crear medios propios se ha perdido el rigor profesional, porque va al alza el periodismo de filtración ante el de investigación; se han fragilizado algunos medios, ya no hay periódicos de periodistas”, consideró.

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Al hacer uso de la palabra, Cristina Monge, politóloga española y colaboradora del diario El País, apuntó que a nivel global no son más de masas, porque comparten cada vez menos espacios comunes; son, entonces, “de enjambres dirigidos a grupos concretos”.

Indicó que para sortear esta etapa deben ser remarcadamente transparentes, claros y explicativos, así como atribuir las fuentes de donde obtienen la información.

Aun en medio de crisis conjuntas, la observación continua, la investigación y ser ajenos a la mentira, serían claves para los medios tradicionales; es decir, “crear ecosistemas seguros en los que se produzca el debate público que es un componente fundamental de la democracia”.

Ese espacio debe ser seguro y regulado, porque las redes sociales son un lugar privado, no público de debate, finalizó.

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