Por Diana Zazueta, Coordinadora de Comunicación y Vinculación de EDF México

La fortuna de disfrutar una tostada de mariscos, de buen filete de pescado fresco, rico, nutritivo, y, sobre todo, la tranquilidad de saber que fue pescado por hombres y mujeres conscientes de respetar el océano y su biodiversidad, se lo debemos a nuestras pescadoras y pescadores ribereños. Pero ¿quiénes son y cómo lo logran?

En México existen más de 300 mil pescadores ribereños dedicados en cuerpo y alma a traernos los manjares marinos que llegan a nuestras mesas. Quienes hemos tenido la oportunidad de convivir con pescadores y pescadoras podrán constatar que son personas maravillosas que guardan en ellos habilidades que muchos biólogos, oceanólogos, meteorólogos, astrónomos, ingenieros, historiadores, abogados, comerciantes, chefs e incluso influencers envidiarían.

Sin embargo, ¿cuántas de las veces que estamos comiendo algún pescado o marisco nos detenemos a pensar que se debe a estos grandes hombres y mujeres? ¿Cuántos nos ponemos a pensar que trabajan a deshoras, que se enfrentan a las inclemencias del tiempo, que zarpan con la incertidumbre de si lograrán pescar lo necesario para cubrir sus gastos, o que incluso salen pensando que esa puede ser la última vez que vean a su familia?

En nuestro país es fácil escuchar de la defensa del campo y los campesinos, pero ¿quién defiende a la pesca, los pescadores y sus comunidades? Son ellos, los hombres y mujeres del mar quienes desde sus remotas comunidades contribuyen al desarrollo de México de maneras que muchos desconocemos.

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Y así como desconocemos su esfuerzo, también desconocemos que carecen de derechos humanos básicos y viven en condiciones de rezago debido a que su actividad no figura en la agenda pública nacional.

Por esta razón, pescadores, organizaciones, institutos y otros actores del sector pesquero mexicano desarrollaron en colaboración el estudio “Impacto Social de la Pesca Ribereña en México: Propuestas para impulsar el bienestar social en el sector pesquero”, el cual comprende un análisis de los principales impactos socioeconómicos y socioculturales de la pesca ribereña en México y plantea una serie de propuestas de política pública para mejorar sus condiciones.

Este estudio lanza un llamado a favor de políticas públicas con foco en el bienestar social de los hombres y mujeres del mar y sus comunidades, y reconoce que el sector ribereño ofrece soluciones a numerosos retos que aquejan a nuestro país.

Por un lado, la pesca es una gran aliada en las acciones para mitigar la pobreza y combatir el desempleo en comunidades vulnerables al representar una fuente de sustento y de empleo digno para las comunidades pesqueras y para todas aquellas personas que participan en la amplia cadena de valor pesquera. La pesca también es una gran aliada en el combate al hambre, la desnutrición y la obesidad al generar alimentos que son fuente de proteína saludable, accesible y de gran calidad.

La pesca también genera cohesión social y tradiciones al representar una forma de vida y fuente de cultura en las comunidades costeras. Por último, la pesca tiene mucho que aportar al cuidado de los océanos. Numerosas comunidades ribereñas a lo largo de México han adoptado prácticas y herramientas de pesca sustentable que les permite disminuir sus volúmenes de pesca, dotar de mayor calidad y valor a sus capturas y reducir su impacto en los océanos.

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Es tiempo de establecer una prioridad puntual en términos de política pública con foco en el bienestar social de los pescadores y sus comunidades. El día en que dejemos de ver la pesca únicamente como una actividad productiva, lograremos ver su lado humano y reconocer todas sus aportaciones. Atender los aspectos que incrementan la vulnerabilidad de esta actividad y de las comunidades que la realizan no sólo es tarea de la clase política. Como consumidores podemos hacer mucho.

Los invito a que cada vez que coman algún pescado o marisco pregunten qué especie es, de dónde viene, qué comunidad se encarga de su captura y si su consumo implica algún riesgo ambiental.

Entre más mexicanos se interesen por saber más sobre las manos que hay detrás de nuestros pescados y mariscos, entre más mexicanos exijan información sobre los productos que consumen, mayor valor se le dará a todo el trabajo que hacen los pescadores y pescadoras mexicanas y mayor será el llamado a la acción dirigido a nuestras autoridades a favor de la garantía de los derechos humanos básicos de las pescadores y pescadoras mexicanos.

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