Cuba anunció el miércoles el cierre de escuelas, la paralización del transporte público y la cancelación de eventos culturales en varias provincias mientras enfrenta el peor rebrote de COVID-19 desde el inicio de la pandemia en marzo.

La isla caribeña reportó el miércoles 550 pacientes diagnosticados con el virus, marcando un récord de contagios por sexto día sucesivo, mientras que ha registrado más infecciones en los primeros 12 días de enero que en todo el mes de diciembre.

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«Tenemos que trabajar intensamente (…) tenemos que cerrar filas», dijo el principal epidemiólogo de Cuba, Francisco Durán, en su conferencia diaria televisiva.

Las autoridades sanitarias sostienen que los viajeros de países muy afectados como Estados Unidos no siguieron los protocolos de higiene como la cuarentena y en gran parte son responsables de los incrementos. Cuba recortó drásticamente los vuelos desde Estados Unidos y otros países.

Los críticos dicen que debería haber requerido la prueba tan pronto como abrió las fronteras en noviembre, como algunas islas vecinas.

Cuba, que tiene una gran industria biotecnológica, posee cuatro candidatos de vacunas actualmente en prueba, y espera que una de ellas esté lista para comenzar a inmunizar a los ciudadanos durante el primer semestre de este año.

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La Habana no ha dicho que está negociando con ningún otro fabricante para acceder a una vacuna, mientras que llamó Soberana 01 y Soberana 02, a sus dos primeras vacunas, subrayando su autosuficiencia.


Información de Reuters

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