Por: Paola López Yrigoyen

Ayer, el duelo de la última jornada de fase de grupos para el Paris Saint-Germain (PSG) y el Estambul Basaksehir se suspendió después de que lxs jugadorxs de ambos equipos abandonaran el cotejo como protesta a un insulto racista. Sebastián Coltescu, el cuarto árbitro del encuentro se refirió a Achille Pierre Webo, el auxiliar técnico camerunés del Basaksehir como “este negro”, después de que Webo reclamara el marcaje de una falta a favor del PSG. Dado que reclamar “airadamente” (lo que eso signifique) es motivo de tarjetas, el árbitro central se acercó al cuarto árbitro para saber quién había hecho el reclamo “violento”. Aquí fue donde Coltescu aclaró quién era el merecedor de la sanción diciendo “este negro”.  

Ante esto, Demba Ba, otro de los auxiliares del Basaksehir se fue con todo contra Coltescu: “tú nunca dirías “esa persona blanca”, tú dirías “esa persona”. Entonces, ¿por qué tendrías que referirte a alguien como “esa persona negra”? Creo que Coltescu, como muchxs, no tienen la respuesta a esa pregunta. De Coltescu es raro, porque es sabido que lxs árbitrxs y todxs aquellxs involucrados con el futbol profesional y que tienen un puesto de mínima autoridad, reciben capacitaciones con el fin de ejercer en todo momento con una perspectiva inclusiva en términos de género, raza, y orientación sexual. Pero para muchxs, esa alusión no tendría que ofender, ya que es sólo una descripción. No es una increpación violenta con el fin explícito de sobajar a alguien por su color de piel, no es un insulto con dolo.

Pero el que no haya dolo, no le quita lo racista. ¿Por qué? Muchxs argumentan que si hubiera dicho “ese blanco”, “ese güero”, o “ese rubio”, nadie estaría hablando de discriminación. El detalle es que si efectivamente Webo hubiera sido de tez blanca, Coltescu nunca se habría referido a él así. Demba Ba da en el clavo: esa descripción no habría existido, habría sido de la siguiente manera: el tipo de más allá, el alto, el bajo, el del gorro, el que está junto a Chuchito, etc. Porque ser de tez blanca es lo hegemónicamente normal, y no necesita precisarse más. 



La necesidad de una descripción con base racial para todxs aquellxs que no son blancxs nos recuerda que no existe, aún, una valoración igual entre todas las razas. No porque describir sea discriminar como tal. Sino porque parece que la descripción o señalización se necesita, no para ser precisxs, porque si ese fuera el caso, se describiría a todxs en la misma forma, y sería normal escuchar algo como “ese blanco”, cosa que no pasa. En realidad, parece que las descripciones con base racial se necesitan para denotar e indicar quién no es hegemónicamente normal, quien no es blancx. Por eso es que esta constante categorización, aunque muchxs (predominantemente blancxs) la califiquen de “precisión descriptiva” ya sea implícita o inconsciente, disfraza una jerarquización que discrimina. Por eso duele. No pertenecer a la categoría “normal”, a la que se presupone, implica que te traten distinto, hasta en cómo se refieren a ti.  

Lo rescatable de este incidente es que lxs futbolistas están conscientes de las sutilezas racistas y tienen la convicción y el deseo de acabar con ellas. La empatía o la búsqueda de empatía en estos temas es un gran avance, y es muy gratificante ver que la dignificación de la condición humana puede hermanar a propixs y a rivales.  

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