La psicoanalista Elsa Miriam Ortiz Funes ([email protected]) nos deja este valiosísimo escrito en torno a la recomposición de valores interpersonales en esta modernidad líquida que estamos viviendo. Leamos:

Las relaciones humanas en esta época se han convertido en una especie de líquido, en donde no existe un sostenimiento, en donde el vacío es lo que prevalece junto con el poder y la moda. Los vínculos afectivos son casi nulos; son características de las generaciones de ahora y posiblemente de las futuras.

Parafraseando a Zygmunt Bauman, lo que se está produciendo hoy es, por así decirlo, una redistribución y una reasignación de los poderes de disolución de la modernidad (Bauman, 2009). Las “relaciones” son ahora el tema del momento y, ostensiblemente, el único juego que vale la pena jugar, a pesar de sus notorios riesgos.

No es raro que las “relaciones” sean uno de los motores principales del actual “boom del counselling”. Su grado de complejidad es tan denso, impenetrable y enigmático que un individuo rara vez logra descifrarlo y desentrañarlo por sí solo (Bauman, 2009).

Nos estamos acostumbrando a vivir sin lazos, lo que provoca un cambio en el entorno familiar que a su vez afecta a la sociedad y se convierte en un proceso sin fin, como una inoculación que evoluciona, duele y se convierte en costumbre; ¿Qué provoca esta expansión en donde no existe un vínculo?

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Un amor sin sostenimiento, con poca tolerancia, pero sobretodo SIN compromiso. La pareja se vuelve una “mercancía” que eventualmente no satisface más nuestras necesidades a corto plazo.  El matrimonio, menciona  Bauman, está “pasado de moda”; la familia se ha vuelto la inversión más riesgosa, lo que se traduce en menos matrimonios y menos hijos.

Relaciones afectivas nulas, es decir amistades cortas sin afecto, el miedo moderno a madurar y morir… Todo ello es parte del neo-narcisismo: el desinterés por las generaciones futuras intensifica la angustia de la muerte. Es el proceso de personalización que, al evacuar cualquier posición trascendente, genera una existencia puramente actual. El individuo pasa a enfrentar a su condición mortal sin ningún apoyo trascendente.

Las relaciones padres – hijos también se presentan sin límites, pues la amistad se vuelve una necesidad con la idea de así controlar sin pensar que lo único que se realiza es una desvinculación de los verdaderos roles.

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Es curioso pero en las escuelas este vacío liquido ya nos esta alcanzado, los padres piensan que los niños deben ser educados por los docentes mientras ellos trabajan para una estabilidad económica dejando a un lado su papel de Ley. Por otro lado los maestros, ante esta dificultad, se encuentran cansados y poco capacitados para enfrentar las nuevas patologías infantiles. Existe un descontrol y con ello aparece la depresión infantil.

Todo esto provoca un vacío individual en el que prevalece una insatisfacción constante: la depresión, las enfermedades compulsivas, la melancolía, las personalidades narcisistas, los niños con dificultades  corporales y las enfermedades somáticas son algunos de estos casos.

“El amor y el ansia de poder son gemelos siameses: ninguno de los dos podría sobrevivir a la separación.”

ZYGMUNT BAUMAN

Bibliografía

(s.f.).

Bauman, Z. (2009). Modernidad líquida . Fondo de cultura económica .

 

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