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Acerca de 

Psicoanalista y psicoterapeuta de adolescentes y adultos. Docente de posgrado y ex coordinadora del Doctorado de la Asociación Psicoanalí­tica Mexicana, por su interés en la investigación en temas relacionados al psicoanálisis. Autora de diversos escritos tanto académicos como de divulgación y dos libros: 'Mitos del Diván' y 'La compulsión de repetición: La transferencia como derivado de la pulsión de muerte en la obra de Freud.'

Coautora del libro "Misión imposible: cómo comunicarse con los adolescentes" junto con Martha Páramo Riestra de Editorial Grijalbo 2015

La Lic. Dolores Toledo Cortina, Terapeuta física y ocupacional (lolotoledo@hotmail.com), quien logró la Certificación Internacional en Integración Sensorial nos escribió este artículo para entender mejor el tema de la disfunción sensorial que tanto puede afectar el desarrollo de nuestros hijos. Leamos de qué se trata:

El Modelo de Integración Sensorial inició su desarrollo en los años sesentas por Jean Ayres (terapeuta ocupacional) después de haber realizado investigaciones en las áreas de neurociencias, neuropsicología y educación. La integración sensorial es la habilidad del sistema nervioso de recibir, organizar e interpretar las experiencias sensoriales (sensaciones) para su uso efectivo, nos permite tener un mejor entendimiento de la conducta del niño al tiempo que facilita interpretar el comportamiento a partir de cómo el niño esta procesando los distintos estímulos sensoriales.

Los canales sensoriales en la Integración Sensorial son siete, los 5 sentidos (visión, audición, gusto, olfato y tacto). El sentido propioceptivo (sentido de posición del cuerpo) y el vestibular (fuerza de gravedad y movimiento de la cabeza en el espacio). Los estímulos se dividen en diferentes experiencias sensoriales.

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1) Experiencias inhibidoras (esperadas, rítmicas, sostenidas y lentas).

2) Experiencias excitatorias (inesperadas, arrítmicas, desiguales o rápidas)

3) Experiencias organizadoras o integradoras: combinación de las anteriores para que el niño pueda autorregularse.

La integración sensorial mejora el tono postural, la seguridad gravitacional, la coordinación motriz bilateral, el control óculo-motor y sensorio-motor-oral. Desarrollo del lenguaje y nivel de alerta, mejora la habilidad de la praxia gruesa y fina, apoya a la autoestima, la autoconfianza y sociabilización.

Cuando el Sistema Nervioso es ineficiente para organizar la información sensorial se le denomina Disfunción en la Integración Sensorial, Jean Ayres (1998) la define como un desorden en la función del sistema nervioso, que dificulta la integración del flujo sensorial y determina una respuesta ineficiente a las demandas del medio que puede interferir funcionalmente en la vida, es decir, cuando la conducta, el lenguaje, el aprendizaje o la  motricidad no son eficientes para responder a las demandas del ambiente.

Las personas que presentan déficit en el procesamiento de los estímulos sensoriales también experimentan dificultades en la planificación y la producción del comportamiento, que a su vez interfiere con el aprendizaje conceptual y motor. La “Disfunción en la Integración Sensorial” puede manifestarse como: a) alteración en la modulación sensorial o b) alteración en la praxis.

a) Alteración en la Modulación Sensorial:

  1. Irritabilidad sensorial: que implica una reacción de huida o resistencia frente a la sensación que otros podrían considerar habitual.
  2. Inseguridad gravitacional: Que es el “miedo al movimiento”, abandonar una posición en erguida o a tener los pies “lejos del piso”
  3. Respuesta de rechazo a movimientos que otros no consideran nocivos (híper-reactivos vestibularmente).
  4. Respuesta atenuada a la sensación, que se refiere a los niños que se comportan como si no percibieran una sensación (hipo-reactivos) o que reaccionan con menos intensidad que otros.
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b) Alteraciones en la praxis se les denomina “Dispraxia”, que es cuando las personas presentan dificultades en la planificación motora. Se pueden observar alteraciones posturales, como dificultad en el tono extensor y en la estabilidad proximal, pobre equilibrio, así como, torpeza o dificultad en el aprendizaje y en autorregulación de la conducta y en el modo de desempeñar una tarea nueva.

Se reconocen dos tipos de Dispraxia relacionadas con la Integración Sensorial:

  1. Somatodispraxia: Es el resultado de un procesamiento deficiente de las sensaciones táctiles, vestibulares y propioceptivas y en la discriminación táctil (base de la somatodispraxia).
  2. Déficit en la Integración Bilateral y la Secuenciación de las acciones motoras: Están relacionadas con las alteraciones en el procesamiento vestibular y propioceptivo. Lo que implica, una coordinación deficiente de ambos lados del cuerpo, la confusión en la izquierda y derecha, tendencia a evitar el movimiento de los brazos mas allá de la línea media, hacia el otro lado del cuerpo y la dificultad para planificar y secuenciar los movimientos que implican ambos lados del cuerpo.

Es pertinente señalar que no todos los niños con problemas de aprendizaje académico, del desarrollo o de conducta tienen algún tipo de desorden relacionado con la Integración Sensorial, sin embargo es importante solicitar a una terapeuta ocupacional calificada y certificada en Integración Sensorial un cuestionario para determinar si es candidato/a a una evaluación formal. “La Terapia Ocupacional es un profesión de la salud que se fundamenta en el conocimiento de la relación que existe entre salud y ocupación en las diferentes etapas de vida, buscando en el desarrollo de la persona el desempeño ocupacional, la participación activa y propositiva”.

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Una respuesta sensorial que no es funcional incluye tres niveles:

  1. Leve (difícilmente se percibe y son niños que les cuesta trabajo adaptarse a los cambios)
  2. Moderado (afecta dos o más áreas)
  3. Severo (afecta cada aspecto de su vida)

El objetivo de la terapia en niños con Disfunción Sensorial es fortalecer la capacidad de adaptación del niño al medio ambiente para que logre dirigirse así mismo en la vida. Las condiciones ideales para el tratamiento son:

  • Disponibilidad del niño, papás, terapeuta, profesionistas y personal de la escuela.
  • La dieta sensorial adecuada es donde se planearán estratégicamente en tiempo y lugar la cantidad y calidad de estímulos sensoriales requeridos en cada actividad a lo largo del día dentro de un contexto óptimo de alerta, adaptación y uso funcional.

Algunos signos de alerta son:

  1. Irritabilidad al tacto, al movimiento, visión y audición con respuestas desproporcionadas con relación al estímulo
  2. Detección, registro o discriminación sensorial pobre (con respuesta pasiva o activa)
  3. Su nivel de actividad es inusualmente alto o bajo
  4. Presenta algún tipo de dificultad en habla, lenguaje, habilidades motoras y desempeño académico
  5. Pobre organización de la conducta y/o comportamiento agresivo
  6. Baja autoestima y autoconcepto
  7. Periodos de atención cortos
  8. Muestra intolerancia al estrés o se frustra fácilmente
  9. Cambios de humor constantes
  10. Le cuesta trabajo adaptarse a situaciones nuevas
  11. Dificultades para la alimentación y/o para conciliar el sueño
  12. Dificultades en la imagen, concepto y esquema corporal
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