Les comparto este artículo de Marisol Arbós autora de “Vientre y corazón” (https://itunes.apple.com/us/book/vientre-y-corazon-todo-es/id1050688502?ls=1&mt=11) que escribió para nosotros:

La donación de óvulos es la entrega anónima, altruista y desinteresada de una mujer a otra, con el fin de que esta última pueda tener un hijo.

En las clínicas tienen catálogo de donantes y tratan de buscar la similitud genética y física entre la donante y la receptora. Esto en algunas clínicas lo hacen de manera totalmente confidencial y anónima para garantizar la intimidad de la donante y de la receptora. Aunque algunas parejas prefieren recurrir a un óvulo donado por una hermana de la receptora o por una familiar cercana.

El proceso es mucho más fácil para la paciente receptora, médicamente hablando, porque ya no se tiene que aplicar la cantidad enorme de medicamentos para la estimulación ovárica, ni necesita ser sedada y entrar al quirófano para la punción de óvulos, proceso que se hace en un tratamiento de Fertilización Invitro. Ahora, en una donación de óvulos, esa parte le toca a su donante. Pero el proceso implica mucho más en lo que hay que reflexionar antes de tomar la decisión.

Este tratamiento para luchar contra la infertilidad no es nuevo, pero tiene muy poca difusión y además mala prensa. Es un tema de mucha controversia y que muchas personas no logran entender lo que en esencia es y representa para aquellas mujeres que no han logrado ser madres.

Quienes acuden a esta nueva forma de encargar un hijo, la mayoría de las veces suelen guardar el secreto.

Soy mamá por donación de óvulo y en aquel entonces me hice las siguientes preguntas ¿Qué tan importante era para mi esposo y para mí tener tener un hijo? y ¿qué significaba tenerlo?

La donación se puede traducir en una media adopción… …y en realidad eso es desde el punto de vista de la pareja que recibe ese óvulo. Sólo que en esta ocasión no te lo pueden dar envuelto en su cobijita.

Era una decisión muy difícil para mi esposo y para mí, teníamos que considerar muchas cosas, como por ejemplo:

La importancia de la pérdida del aporte genético, a la larga ¿cómo me va a afectar el hecho de que yo no haya aportado el óvulo?

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El secreto acerca de la donación a mi hijo. Decisión que va de la mano con la futura relación que tendríamos con él, en especial la mía con él, ¿y si en el futuro me reclamaba que yo no soy su madre? o por el contrario ¿lo egoísta que puede ser de nuestra parte el hecho de que no tenga antecedente alguno de su origen?

En la elección de la donante ¿acudiríamos a alguna de mis hermanas o preferíamos que sea alguien completamente anónimo? Y si es anónimo, ¿realmente quién sería capaz de prestarse a llevar este tipo de tratamiento para donar un óvulo?

Todo esto complicaba mucho los aspectos psicológicos implicados.

He de confesar que nuestra primera intensión fue no revelar el origen genético a nuestro futuro hijo y mucho menos a alguien más.

Compartir la información con nuestro futuro hijo acerca de cómo fue concebido con la ayuda de una donante, suponíamos que podría ser un proceso difícil de afrontar y más en la sociedad mexicana donde existen muchos prejuicios y de éstos, pueden derivarse muchos miedos… miedo a provocar problemas psicológicos o de identidad a nuestro hijo; a que él no me fuera a querer por el hecho de que no hay herencia genética de mi parte y sienta que yo no soy su madre; miedo acerca de su respuesta; a que nuestra familia, amigos o gente alrededor lo rechacen o discriminen, miedo a… así podría seguir numerando todos los miedos que nos daba hablar con la verdad.

Tal vez no era necesario que alguien lo supiera. Todas las familias tienen secretos, muchas veces los padres se ven obligados a ocultar cosas a sus hijos.

Pero por otro lado, esconderlo sería aceptar que la donación es vergonzante, el secreto sería dañino para nuestra relación de confianza padres e hijo, nuestro hijo tendrá derecho a saberlo y además queremos ser muy honestos con él.

Y si se lo ocultábamos, ¿Qué pasaría si ya siendo adolescente o adulto se enterara? Por cualquier circunstancia, ya sea accidental o de la vida misma, que nos obligara a decírselo. Podría sentir rabia, enojo, rechazo hacia nosotros, seríamos unos mentirosos, se sentiría engañado. Y con toda la razón del mundo.

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Todas las personas tenemos derecho a saber la verdad acerca de nuestro origen genético. Los secretos tienen efectos negativos en el funcionamiento familiar.

La mentira es decir algo que no es verdad con la intención de engañar o confundir. La mentira convierte al mentiroso en una persona poco confiable y carente de credibilidad.

Las experiencias en adopción nos han demostrado que el esconder este hecho a los hijos genera reacciones de reproche y enojo hacia los padres por no haber sido honestos.

Creemos que la verdad a nuestros hijos sobre su origen- desde el principio- es la mejor manera de construir un ambiente saludable, fuerte y seguro en nuestra relación familiar. Además, muy al contrario de lo que piensen los demás, creo que el niño que crece con un secreto sobre su historia, crece con baja autoestima.
Aquí en México la donación de óvulos no está regulada, pero hay países donde sí está regulada y la información puede ser muy abierta.

Qué difícil decisión fue en su momento, pero hoy sabemos que fue la mejor decisión que tomamos. Estoy dispuesta a ir siempre con la verdad, a contarle a mi hijo su historia desde el principio ¿Por qué ocultarle la maravillosa historia de amor que hubo en el largo recorrido antes de nuestro encuentro?

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Psicoanalista y psicoterapeuta de adolescentes y adultos. Docente de posgrado y ex coordinadora del Doctorado de la Asociación Psicoanalí­tica Mexicana, por su interés en la investigación en temas relacionados al psicoanálisis. Autora de diversos escritos tanto académicos como de divulgación y dos libros: 'Mitos del Diván' y 'La compulsión de repetición: La transferencia como derivado de la pulsión de muerte en la obra de Freud.'

Coautora del libro "Misión imposible: cómo comunicarse con los adolescentes" junto con Martha Páramo Riestra de Editorial Grijalbo 2015