Desde el inicio de la exploración espacial en julio de 1950, con el lanzamiento del cohete V2, han quedado millones de pequeños desperdicios que siguen la órbita de la Tierra precipitándose constantemente como meteoros. Recordemos que aquellos objetos más grandes, llámese asteroides y meteoroides, son detectados y monitoreados por el programa “Near Earth Object” (NEO), de la NASA, de los cuales han logrado identificar un centenar con potencial peligro.

Para protegernos de la colisión de estos objetos la Luna ha sido nuestra primera barrera atrayéndolos por su fuerza de gravedad; en su superficie está la evidencia de impactos con sus miles de cráteres de diversos tamaños. Un segundo escudo es la atmósfera de nuestro planeta que vaporiza los meteoroides por la fricción tan intensa en su trayecto hacia la superficie.

No tenemos la misma protección cuando se trata de basura espacial pues orbitan muy cerca de la tierra y aún los cuerpos más densos o pesados no alcanzan la velocidad suficiente de reingreso (los meteoroides viajan a miles de km por segundo) como para ser vaporizados.

Imagen: cohete V2, el primero lanzado al espacio durante 1950.

Imagen: cohete V2, el primero lanzado al espacio durante 1950.

La NASA estima que existen unos 17,000 objetos artificiales en el espacio de 10 centímetros o mayores que giran (en órbita) alrededor de la Tierra. 2,000 de esos objetos, son cohetes que lanzaron satélites, otros tantos son objetos expulsados por vehículos espaciales o satélites en el transcurso normal de sus operaciones como adaptadores, cubiertas de lentes o de equipos, etc.; 4,000 son satélites, cerca de 10,000 fragmentos resultado de explosiones.

Han existido colisiones en el espacio que han generado al menos 6,000 fragmentos de tamaño mayor de 10 cm que se han podido ser identificados desde tierra. Una de las colisiones conocidas ocurrió en 2009 entre los satélites Iridium 33 y Kosmos 2251 la cual generó unos 2,000 pedazos de escombros; también, el satélite Fengyun 1C fue destruido por parte de un misil lanzado desde China en un ejercicio militar que contribuyó con al menos 4,000 fragmentos.

Imagen: Motor de un cohete Delta cayó en Arabia Saudita el 21 de enero de 2001.

Imagen: Motor de un cohete Delta cayó en Arabia Saudita el 21 de enero de 2001.

También existen partículas de milésimas de milímetros que pueden ser motas que se desprenden de finas capas de diversos materiales por la degradación natural durante su vida útil en las inclementes condiciones del espacio.

Toda esa basura espacial tiene una velocidad –de órbita- cercana a los 8 km/segundo representando un gran riesgo de impacto contra sondas, satélites y estaciones espaciales. Con el paso del tiempo, las órbitas de los desperdicios disminuyen (pierden velocidad) hasta que ingresan a la Tierra; el tiempo que transcurre hasta su reentrada depende principalmente de su altitud: escombros por debajo de los 600 km tardarán unos pocos años en reentrar pero si la altitud es superior a 1000 km, los escombros no solo podrían tardar años en caer a la Tierra sino décadas.

Imagen: Por sus dimensiones, la Estación Espacial Internacional es muy vulnerable ante los impactos

Imagen: Por sus dimensiones, la Estación Espacial Internacional es muy vulnerable ante los impactos de basura espacial poniendo en riesgo la vida de los astronautas que la habitan.

Ante el riesgo de colisiones, satélites y estaciones espaciales ejecutan movimientos para evadir los fragmentos que puedan detectar.  La NASA informó que en 2015 fueron necesarios 26 movimientos evasivos incluyendo uno realizado por la Estación Espacial Internacional (ISS) que en julio de ese año la tripulación se resguardó en la capsula Soyuz de manera preventiva.

 

Probablemente, ya hemos sido testigos del ingreso de basura espacial incendiándose en la atmósfera bajo la creencia de que era una estrella fugaz. Una importante clave para distinguir una de otra, es la velocidad y el tiempo que permanece incendiándose: en las lluvias de estrellas, estos fenómenos duran muy poco tiempo y producen un gran pero breve destello; caso contrario, la basura espacial puede llegar a ser lenta su vaporización fragmentándose dejando estelas y más escombros ardiendo.

En este enlace podrás visualizar las órbitas de algunos sistemas satelitales y basura espacial que ha sido identificada: http://stuffin.space/

http://stuffin.space/

http://stuffin.space/

Hasta ahora no existe ningún programa activo para eliminar los desechos espaciales, solo grandes ideas pero sin apoyos para realizarlas. Mientras tanto, aunque los desechos espaciales son un gran riesgo si logran sobrevivir si entrada a la atmósfera, el riesgo es aún mayor para los satélites en órbita a los cuales debemos gran parte de las comodidades tecnológicas que tenemos hoy en día.

 

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Acerca de 

Nacido en Guadalajara, Jalisco en 1983.

Aficionado y estudioso de las Ciencias de la Tierra, en especial de la Geologí­a y Meteorologí­a desde 1995.

En 2012 comenzó a revolucionar la forma de dar a conocer los fenómenos naturales desde las redes sociales de 'SkyAlert', logrando posicionar el Twitter de esa empresa como el lí­der en todo el mundo en materia sí­smica y volcánica en Español.

Colaborador desde 2010 en el noticiero de Radio 'Coup D Etat' RMX de Grupo Imagen.

Fundador de empresas como Retuit (2012) y Disappster (2013). Debutante columnista en el portal de Fernanda Familiar en 2014.