Los palcohabientes del Estadio Banorte aún no saben si podrán ejercer sus derechos en el Mundial 2026. La disputa con Grupo Ollamani mantiene en duda a los propietarios de los 700 palcos del otrora Estadio Azteca ante la solicitud de la FIFA para controlar completamente el recinto durante el encuentro global.
“Están buscando chicanadas para frenarnos», dice Roberto Ruano, secretario de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas (AMTPP). Insiste en los derechos que su padre adquirió en la década de 1960. En ese entonces, Palcos del D.F. los ofertaba por entre 80 y 115 mil pesos, aproximadamente 1.23 millones actuales.

Hoy, la FIFA pretende que paguen una cifra idéntica para poder ejercer esos derechos, adquiridos por 99 años.
Ollamani amenaza a los palcohabientes
Ruano no esperaba la llamada que recibió anoche. Era de parte de Ollamani: “avísale a los otros propietarios que vamos a entrar [a los palcos]”.
Aunque sus contratos dicen que no sólo pueden prestar o arrendar sus propiedades dentro del recinto, sino que pueden ingresar con alimentos y bebidas. Según el dicho de Ruano, Ollamani les notificó que sus productos serán echados a la basura.
Los alimentos externos no están autorizados por la FIFA. Si quieren comer y beber en su palco o platea, como lo han hecho siempre, deben pagarle 1 millón de pesos. La Federación también quiere sus estacionamientos, aunque están consignados en sus contratos.
Mil millones, la pérdida del Estadio por la mala planeación
Es posible que la FIFA no supiera que el Estadio Azteca, ahora Banorte, tiene cerca de 15 mil butacas bloqueadas. Los asientos corresponden a los palcos que se vendieron en 1962 para financiar su construcción. Al cierre de esta redacción, no ha sido posible confirmar con la empresa si notificaron a la Federación que los palcos son privados.
Ruano considera que Ollamani quiere recuperar algo de los 62 millones de dólares que habrían pagado para cubrir esos boletos. Los pases, hoy en día, siguen bloqueados según lo explicado por el representante de los palcohabientes. Además, dice, sólo han recibido los correspondientes a la inauguración y no tienen certezas sobre los que les garantizarían acceso a los partidos a disputarse en el Estadio Banorte.

