Siete millones de usuarios sin luz, fallos generales en la conexión telefónica, principales aeropuertos cerrados, carreteras cortadas, amplias zonas marítimas inundadas, problemas de suministro de gasolina y daños por valor de hasta 50 mil millones de dólares.

Irma se había anunciado como un azote cargado de muerte. Nacido a finales de agosto en las costas de África, el huracán había devastado el Caribe antes de enfilar a Florida.

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A su paso por las Islas Vírgenes, San Martín, Barbados y Cuba segó 37 vidas y destruyó largas áreas costeras. Con categoría 5 se mostraba como el más poderoso registrado nunca en la zona. Pero en su camino hacia Florida perdió fuelle y a medida que pasaban las horas redujo su fuerza. El golpe, aún así, fue tremendo.

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“Necesitaremos tiempo para que las víctimas de Irma puedan volver casa. Ha habido muchos daños. Las líneas eléctricas están afectadas en todo el Estado; tenemos muchas carreteras inutilizadas. Pedimos paciencia a todos los afectados. Lo lograremos con tiempo”, afirmó el gobernador Rick Scott.

Con información de El País

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