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Soy Master en sexualidad, trabajo al 100% la prevención, autoestima y seguridad sexual; así­ como el enriquecimiento del arte amatorio. Mi objetivo es lograr que el mexicano le quite la morbosidad a la sexualidad.

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Nuestro cuerpo es un regalo precioso de la vida, a veces podemos ser agradecidos o no con él, y sin embargo nos será siempre fiel (claro, en la medida en que sepamos cuidarlo). Creo que si lanzara la pregunta: “¿Quieres a tu cuerpo?” pocos me dirían que no, quizás no todos tenemos el cuerpo que deseamos pero casi siempre apreciamos el que tenemos. Nos detenemos a pensar a menudo si nos agradaría tener un trasero mejor formado, o un abdomen más escultural, manos más finas o piernas más torneadas pero ¿cuál es el tiempo que dedicamos a descubrir cómo el cuerpo que tenemos hoy nos puede satisfacer y dar placer en el presente?

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El punto inicial es que si esperamos a tener el cuerpo perfecto para empezar a descubrirlo y disfrutarlo me temo que empezaríamos muy tarde o, peor aún, nunca. A veces algunas parejas o personas que buscan tener una relación cometen el error de depositar toda la confianza en moldear un cuerpo adecuado, ya que pueden llegar a pensar: cuerpo perfecto, placer perfecto. Pero lo cierto es que si nos detenemos a pensar qué es lo que en verdad queremos siempre, por ejemplo, una mujer deseará mil veces más un hombre que la sepa tocar a ella y usar su propio cuerpo que a un hombre que piense que por tener el cuerpo hecho ya con eso las ideas sexuales están aterrizadas. Es bueno un buen cuerpo, pero es mejor quien sabe utilizarlo, y lo utiliza mejor quien mejor le conoce.

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Por eso esta semana quiero invitarlos a todos y a todas a que exploremos cada detalle de este maravilloso instrumento de vida diaria y de placer, sus formas, curvas, mecanismos y sensaciones, porque recuerda que aquella persona que sabe explorarse va a saber descubrir maravillas en el propio cuerpo y en el ajeno.

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Y con todo lo anterior no vayas a pensar que estoy en contra del culto a la belleza o a que nunca estemos muy atentos de cuidarnos de los kilitos de más. Pero todo en su lugar. Yo te invito a aceptarte, explorarte y descubrirte que es muy diferente a conformarte, obsesionarte o exigirte sin medida.

Por último recuerda que tanto más cuides y valores tu cuerpo tanto más él cuidará de ti y responderá adecuadamente en el llamado del placer.

 

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