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¿A quién no le ha tocado pasar por el horrible momento de sentir que tienes el corazón destrozado por haber perdido a alguien querido? Si sabes de qué se trata, seguro que también eres consciente de lo mucho que duele. Pero, ¿sabías que de verdad se puede morir de un corazón roto?

Cuando se escucha esta afirmación por primera vez, la verdad es que nos remitimos más a una obra teatral de antaño que a algo que pueda ocurrir en la vida real. No obstante, la siempre innovadora ciencia parece haber descubierto que esto es efectivamente posible.

A lo que ya conocíamos del famoso síndrome del corazón roto, ahora se han agregado nuevos datos que ratifican aún más los efectos devastadores de las pérdidas, sean físicas (por la muerte) o emocionales (a causa de una ruptura, por ejemplo). Este trastorno afecta sobre todo a las mujeres, aunque se desconoce la causa de esta “preferencia” por el género femenino.

Para aquellos desdichados en el amor que deseen saber si su vida puede correr riesgo en algún momento, la información que presentaremos a continuación puede ser de gran ayuda. Obviamente, también será interesante para aquellos que se enfrenten a la dolorosa situación de despedir a alguien amado.

 

¿Qué tan cierto es que podemos morir de un corazón roto?

Lejos de ser una metáfora, el síndrome del corazón roto existe y tiene consecuencias totalmente visibles en el corazón. En resumidas cuentas, el estrés causado por la situación traumática estimula la producción de toxinas que hacen que el ritmo del corazón se acelere y se produzca una pequeña deformación en su lado izquierdo. Sí, una herida real.

De acuerdo a una publicación de la revista digital IFL Science, próximamente se publicarán estudios que ratifican esta teoría: de verdad es posible morir de un corazón roto.

Esta investigación, que verá la luz en la revista especializada Psychoneuroendocrinology en el transcurso de este año, habla de una relación que existe entre viudos y viudas y la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Según lo que afirman en el documento, el riesgo de perecer aumenta considerablemente en los seis meses posteriores al fallecimiento del compañero de vida. Este porcentaje, de hecho, ascendería al 41 %. Así lo informó Chris Fagundes, el investigador que lideró la pesquisa, quien también agregó que más de la mitad de estos casos podrían estar asociados a problemas cardíacos.

 

La investigación

Ahora bien, ¿cómo se llegó a tales conclusiones? Los investigadores examinaron por un tiempo a 65 voluntarios de entre 51 y 80 años de edad. De ellos, 32 habían perdido su compañero o compañera recientemente, mientras que los restantes 33, no.

Los factores que se tuvieron en cuenta para el análisis fueron la edad, el sexo, los logros académicos y el índice de masa muscular.

La conclusión fue que el grupo de los 32 que había enviudado hace poco mostraron mayor cantidad de rasgos que pueden desencadenar enfermedades cardíacas, como niveles elevados de citosinas y otras sustancias relacionadas.

Estas, junto con la también detectada baja considerable en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, incrementan las posibilidades de padecer infartos y otras afecciones cardíacas.

 

Enviudar puede causar depresión

Un síntoma lógico de alguien que acaba de perder a un ser querido es la tristeza, angustia e incluso una probabilidad de sufrir depresión. El estudio que aquí comentamos también confirmó este dato: las probabilidades de entrar en un cuadro depresivo se incrementan un 20 % en quienes enviudaron recientemente.

Finalmente, cabe destacar que, como siempre se dice, no todos los organismos son iguales y, por supuesto, mucho menos lo son las mentes humanas.

 

 

Con información de MejorconSalud

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