El pasado miércoles 24 de agosto se inauguró la exposición: ¡Qué se abra esa puerta! Sexualidad, Sensualidad y Erotismo en el Museo del Estanquillo. La muestra cuenta con más de 350 fotografías, obra gráfica, pintura y libros con los cuales se busca mostrar un crónica visual de la evolución de la sexualidad en México. El título de la exposición alude a la obra de Carlos Monsiváis Que se abra esa puerta, crónicas y ensayos de la diversidad sexual (2010), que repasa la sexualidad en México del siglo XVI a la actualidad.

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Retrato de Nahui Olin por Antonio Garduño

La muestra fue curada por Rafael Barajas y Alejandro Brito y está organizada cronológicamente desde el siglo XVI al presente, e incluye obra de Sergei Eisenstein, diego Rivera, Manuel Álvarez Bravo, Francisco Toledo, José Clemente Orozco, Alberto Isaac, Manuel Rodríguez Lozano, Antonio Garduño, Lourdes Alemeida, Nahum B. Zenil, Graciela Iturbide entre otros. “No se trata una exposición de escándalo porque su discurso está muy bien cuidado y es apta para toda la familia”, comenta el co-curador Rafael Barajas.

De las obras más importantes son los seis dibujos que Sergei Eisenstein realizó durante su estancia en México, donde utilizó hojas blancas del Hotel Imperial. Durante el anuncio, Beatriz Sánchez Monsiváis, secretaria de la Asociación Cultural el Estanquillo, comentó que estos dibujos pertenecieron a Carlos Mérida. Platicó: “Estos dibujos fueron buscados por mucho tiempo, hasta que en algún momento Carlos Monsiváis los convenció de que se los donaran o vendieran al acervo que tenía en proceso de formación. Pero cuando Carlos falleció, en 2010, aunque no existió una decisión expresa de traerlos al Museo del Estanquillo, sabíamos que éstos deberían estar aquí”.

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Dibujo erótico de Sergei Eisenstein

La exposición quedará abierta al público hasta el 23 de enero del 2017, el Museo del Estanquillo se ubica en Isabel la Católica 26 esquina con Madero, en el Centro Histórico.

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Asesor de Arte, Coleccionista, y Director de la Galerí­a 'Oscar Román". Para él, los cimientos de una galerí­a, que nunca deben prescindir de los aspectos comerciales, están anclados en el amor al arte, es decir, antes que un negocio, la profesión de galerista es realmente una pasión.