El pasado 28 de abril el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México abrió las puertas a la primera exhibición Latinoamericana del couturier español Cristóbal Balenciaga.

arte interna 1

Outumuro / Museo del Traje. Balenciaga visto por Outumuro

Cristóbal Balenciaga Eizaguirre nació en Guetaria, País vasco, el 21 de enero de 1895, en el seno de una familia humilde, de padre pescador y madre costurera. Desde pequeño mostro una enorme inquietud por la costura, hasta que a los trece años tuvo la primera oportunidad de demostrar su talento.  La VII Marquesa de Casa Torres que veraneaba en Guetaria, se sintió conmovida por la pasión del joven Balenciaga, y decidió plantearle un reto. Le entregó un trozo de tela junto a uno de sus más exclusivos vestidos, con el objetivo de que él lo copiara. El resultado fue tan sorprendente que la Marquesa lo convirtió en sumecenas, donde inicio la carrera que después lo llevaría a ser “el único verdadero couturier” en    palabras de Coco Chanel.

 

 

El papel de Balenciaga en la moda fue crucial, ya que, junto con Coco Chanel y Christian Dior, representan la cúspide de la Alta Costura. Balenciaga era capaz de montar un vestido con un paño de tela, sin apenas cortes ni costuras, en muy poco tiempo. Su destreza al crear volúmenes y formas sigue teniendo impacto en la moda contemporánea; daba a las prendas un acabado perfecto, casi escultórico.

arte interna 2

Cristobal Balenciaga in Vogue

La muestra está constituida por 16 vestidos, 11 sombreros y 2 pañuelos, así como dibujos, material audiovisual, 31 fotografías realizadas por el español Manuel Outumuro y testigos de tejidos de los diseños.  Por otro lado, el MAM decidió exponer alrededor de 14 pinturas de la colección del MAM, firmadas por artistas como Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros, en las cuales podemos observar la moda que se vivía en México en la época que vivió el diseñador

Comentarios

Acerca de 

Asesor de Arte, Coleccionista, y Director de la Galerí­a 'Oscar Román". Para él, los cimientos de una galerí­a, que nunca deben prescindir de los aspectos comerciales, están anclados en el amor al arte, es decir, antes que un negocio, la profesión de galerista es realmente una pasión.