Nahui Olin, musa y artista

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La oportunidad que Fernanda Familiar recibió, hace muchos años, para trabajar en una empresa de comunicación sirviendo café y contestando teléfonos como recepcionista, se ha transformado en el desarrollo de una profesional de la comunicación única en su entorno.
Contar con dos Best Sellers: "Mamás de Teta grande" y "El tamaño sí­ importa"; y recién lanzado su cuarto libro titulado "!No la vi venir!".
Conducir diariamente un programa de radio de dos horas, a nivel nacional, en Grupo Imagen Multimedia,
Editar, con Grupo Medios, una revista que vende 60 mil ejemplares mensuales, avalada, con su nombre, en calidad y contenido,
Dar conferencias anuales, a miles de personas, a nivel nacional e internacional,
Desarrollar esta página, la cual ha sido visitada por más de 3 millones de personas,
Ser considerada como integrante del Foro Internacional de la Mujer Capí­tulo México'¦ entre otros logros, es hablar de la carrera profesional de Fernanda Familiar quien en 29 años, gracias a su esfuerzo, dedicación, responsabilidad y entrega, ha logrado ser un referente de liderazgo en México, sustentado por la credibilidad y el compromiso, que Fernanda mantiene de manera incansable.

A 4 años de su muerte, recuerdo cómo en alguna ocasión el gran escritor -y sobre todo poeta- José Emilio Pacheco aseguró que un día los pósters de Frida Kahlo serían arrancados de las paredes y sustituidos por imágenes de Carmen Mondragón.

Seguramente, a muchos de los que escuchan esta mañana ¡Qué tal, Fernanda! el nombre de Carmen Mondragón no les dice gran cosa, pero hay académicos y amantes del arte que saben perfectamente de quién se trata.

Lo cierto es que la gran mayoría de nosotros la recordamos por el nombre que le dio Gerardo Murillo -mejor conocido como el Dr. Atl- haciendo referencia al quinto movimiento del sol en las leyendas de los mexicas y con el cual pasó a la inmortalidad: Nahui Olin.

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Estoy hablando de una de las mujeres más controvertidas de la primera mitad del siglo 20 en México, protagonista de varios escándalos y de una vida que la convirtieron en la gran vergüenza de su padre, el ingeniero de armas Manuel Mondragón, quien aseguran “murió con el pesar de haber engendrado una hija sin moral ni ética”.

Carmen nació en la Ciudad de México en 1893, en el barrio de Tacubaya. Hija de una familia acaudalada del Porfiriato, siendo muy niña sus padres la enviaron a París para cursar la educación básica en un internado donde aprendió danza clásica, pintura, literatura y teatro. Aunque finalmente amó y desarrolló en su vida 2 disciplinas: la pintura y la poesía.

Desde muy pequeña demuestra tener un carácter firme, impulsivo y antirreligioso. Al igual que una belleza impresionante con una cara de rasgos finos, pelo quebrado y ojos verdes como el mar. Pero tal vez su mayor cualidad fuera poseer una gran agilidad mental que llegaba a lo brillante.

En su adolescencia regresa a México y se enamora de un cadete aficionado a la pintura, pero con tendencias homosexuales, llamado Manuel Rodríguez Lozano. Cumplidos los 20 años y deseosa de conocer la vida, Carmen se casa con Manuel y coincide este momento con el inicio de la Revolución Mexicana, por lo que ambos se marchan a Europa.

En París, el matrimonio se relaciona con personajes tan importantes como Pablo Picasso y Diego Rivera. Pero también estalla otro movimiento bélico, la Primera Guerra Mundial, y se trasladan a España. Para ese entonces, Rodríguez Lozano abandona por completo la milicia y se dedica de lleno a la pintura, convirtiéndose en un pintor reconocido.

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En esta época, Carmen trabaja seriamente su estilo pictórico, se reconoce y disfruta su belleza y sensualidad, haciéndose popular más por su actitud que por su obra. Mientras tanto, sus 8 años de matrimonio le pesan, con una relación desgastada que la orilla a regresar sola a México. Aquí se encuentra con el primer escándalo al ser la pionera en el uso de la minifalda.

En 1921 inicia la que sería su más grande historia de amor, pasión y dolor, cuando conoce al artista plástico Gerardo Murillo en una exposición. Mejor conocido como Dr. Atl, el talento de este hombre impresiona de tal manera a Carmen que se empeña en visitarlo en su casa, iniciando así su romance.

En esta relación el Dr. Atl la rebautiza como Nahui Olin. Y la hasta entonces pintora, también desarrolla su talento como poeta. Como en muchos casos, el amor hace que la pintora tenga su etapa más prolija al lado de su nuevo amante, pintando en un estilo Naif imágenes típicas de la vida diaria en parques, mercados, pulquerías y portales.

Sin embargo, la luna de miel se terminó a causa de los celos del Dr. Atl, pues Nahui Olin posa desnuda con bastante frecuencia para otros pintores y fotógrafos, como una mujer decidida a defender su libertad y empeñada en desobedecer las reglas de una sociedad mexicana conservadora.

Poco después de viajar a Los Ángeles con su siguiente amante, el pintor y caricaturista Carlos Santoyo, Nahui Olin protagoniza el famoso episodio cuando -en medio de un gran escándalo por sus actividades liberales- acepta posar desnuda para el fotógrafo Edward Weston, en Hollywood.

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Aunque también es justo decir que no todos sus escándalos fueron por desnudos, sino también por sus noches bohemias en compañía de Tina Modotti, Antonieta Rivas Mercado, Frida Khalo, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, entre otros.

De estas relaciones con grandes artistas se origina que en algunos muros de Diego Rivera, encargados por el entonces Secretario de Educación Pública José Vasconcelos, esté la imagen de Nahui Olin inmortalizada.

Después de Carlos Santoyo, Nahui Olin tuvo una pasión desmedida con el fotógrafo Antonio Garduño, hasta que conoce a su último amor Eugenio Agacino, un marino español con quien vive una relación más romántica y menos pasional.

Agacino murió intoxicado en Cuba y Nahui Olin se dedica por completo a la escritura. Los últimos años de su vida los pasó en la Ciudad de México, acompañada por sus gatos y trabajando como maestra de pintura en una escuela primaria. Esto, junto con una modesta beca de Bellas Artes, le permitió sobrevivir.

Nahui Olin murió el 1978 sola, en medio de una terrible pobreza y tan descompuesta que de no ser por esos hermosos ojos verdes, era casi imposible reconocerla.

En este periodismo de vida, hoy te hablé de una mujer mexicana, motivo de escándalo y también de admiración por su impresionante talento artístico.

Por eso es que te pregunto: ¿Conocías a Carmen Mondragón, a Nahui Olin? ¿Conoces sus pinturas, sus fotografías o poemas? Si no, te invito a que la busques en este momento en internet.

Ve sus obras e investiga sobre su vida y comenta en las redes sociales de QTF qué te parece.

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La oportunidad que Fernanda Familiar recibió, hace muchos años, para trabajar en una empresa de comunicación sirviendo café y contestando teléfonos como recepcionista, se ha transformado en el desarrollo de una profesional de la comunicación única en su entorno. Contar con dos Best Sellers: "Mamás de Teta grande" y "El tamaño sí­ importa"; y recién lanzado su cuarto libro titulado "!No la vi venir!". Conducir diariamente un programa de radio de dos horas, a nivel nacional, en Grupo Imagen Multimedia, Editar, con Grupo Medios, una revista que vende 60 mil ejemplares mensuales, avalada, con su nombre, en calidad y contenido, Dar conferencias anuales, a miles de personas, a nivel nacional e internacional, Desarrollar esta página, la cual ha sido visitada por más de 3 millones de personas, Ser considerada como integrante del Foro Internacional de la Mujer Capí­tulo México'¦ entre otros logros, es hablar de la carrera profesional de Fernanda Familiar quien en 29 años, gracias a su esfuerzo, dedicación, responsabilidad y entrega, ha logrado ser un referente de liderazgo en México, sustentado por la credibilidad y el compromiso, que Fernanda mantiene de manera incansable.