Amealco, lugar de manantiales

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¿Crees en los fantasmas? ¿En las leyendas de aparecidos?

Para los escépticos que dicen que todo eso es puro cuento y que nada los asusta, tengo una historia que los hará cambiar de opinión…

En San Juan Del Río, Querétaro, justo en la carretera Amealco-Galindo sobre el kilómetro 5.5, se encuentra la Ex Hacienda Amealco Galindo.

Levantada en el primer tercio del siglo 17, su actividad fue principalmente la ganadería. Y cuenta la gente que esta hacienda fue un regalo de Hernán Cortés a la Malinche.

Después de varios usos, ahora alberga un hotel que conserva la arquitectura colonial. Además de esculturas y muebles antiguos de entre 1700 y 1800.

Pero si algo llama la atención de todos los visitantes, es la extraña y muy peculiar serie de pinturas renacentistas que muestran a una mujer castigada sanguinariamente por sacerdotes del Santo Oficio.

Y en efecto, la gente del lugar dice que en esta hacienda se realizaron actos violentos relacionados con la cacería de brujas durante la Santa Inquisición.

No olvidemos que estamos hablando de los años posteriores a la Conquista, y que que cualquier acto realizado por los indígenas, considerado profano o hereje, se castiga con la muerte.

La imagen de las pinturas pertenece a una joven de nombre Inés, de la cual no se conoce el apellido, pero sí la terrible historia que la lleva a protagonizar la leyenda de la Ex hacienda de Amealco Galindo.

Hija de un padre ultraconservador, Inés termina en el Santo Oficio acusada de interesarse demasiado en “cuestiones de hombres”. Es decir, en estudiar y adquirir conocimiento. Algo que en la época colonial estaba reservado únicamente a los varones.

Acusada por su propio padre, Inés termina asesinada brutalmente por la Santa Inquisición, y bajo el nombre de Dios.

Una vez que se da cuenta de su abominable error, el padre de Inés vive en agonía hasta el último día de su existencia, cuando se quita la vida, según dicen ayudado por el fantasma de su hija.

Estas pinturas representan los distintos momentos de agonía, tortura y muerte de la desdichada Inés.

Y cuentan los huéspedes y empleados de este hotel, que una joven mujer fantasmal camina por aquellos oscuros pasillos, buscando a s padre.

Algunos turistas juran haberla visto por las noches, con bata blanca, parada al fondo del pasillo donde están las pinturas.

Además de hotel, la Ex hacienda de Amealco Galindo suele usarse con frecuencia para filmaciones de cine y televisión, y se dice que Inés aparece en muchas de estas imágenes, escondida tras una cortina.

Este jueves, el periodismo de vida inició con una de las muchas leyendas que circulan de boca en boca en este maravilloso lugar llamado Amealco, desde donde hoy transmitimos ¡Qué tal, Fernanda!

Ubicado al sur del estado de Querétaro, recibe el nombre de Amealco porque en náhuatl significa “en los manantiales”. También le han dado la interpretación de “lugar donde brota el agua de las rocas”.

Este municipio tiene a la ganadería, la agroindustria y el turismo como sus principales actividades económicas.

El origen de Amealco se remonta al año 1820, cuando un grupo de españoles y franceses se instalan en la región con el fin de establecer un aserradero. Así es como fundan su colonia en la parte Este y construyen casas de madera con techos de tejamanil y pequeñas ventanas.

Con los años, la región continúa colonizándose y llegan también frailes de distintas órdenes religiosas.

El símbolo de la ciudad es un jeroglífico ideográfico “atl” que significa “agua saliendo del centro de un círculo blanco.”

Al llegar a Amealco, lo primero que llama tu atención es la Plaza de la Constitución, con sus múltiples desniveles y escalones que conducen al centro de esta plaza rodeada de bellas arquerías.

Y precisamente una de estas arquerías, la que da a la calle Juárez, pertenece a la casa donde nació don Leopoldo Ruiz y Flores en 1865, arzobispo de Michoacán durante 1911 y primer delegado apostólico de México en 1929.

Aquí puedes encontrar atractivos diseños textiles, como ropa típica con deshilados y bordados, además de monederos, manteles, tortilleros, bolsas, fajas, camisetas y blusas.

Otro atractivo de Amealco son sus templos: el de la Purísima Concepción, de estilo neoclásico construido entre 1882 y 1905; el Templo de Chalmita, que data del siglo 18; el de San Martín, del siglo 15; el de San Judas Tadeo; y el de La Ermita.

Si lo tuyo es el campismo, el ciclismo de montaña, el motocross, las caminatas a campo traviesa y las cabalgatas, tienes que ir a La Muralla y el Cerrito del Calvario, en San Juan Dehedóideales.

También está la Presa del Batán, donde se practica la pesca y el campismo.

A partir de 1988, cada año se celebra la feria de Amealco para festejar su fundación, entre los últimos días de abril y los primeros días de mayo, con una duración de por lo menos 6 días.

En las comunidades de San Ildefonso y San Juan Dehedó los artesanos producen y decoran vasijas y otros utensilios de cerámica. En Santiago Mexquititlán las mujeres elaboran a mano hermosos tejidos de lana pura.

Pero definitivamente, nadie se puede ir de Amealco sin probar la barbacoa de aquí. O el mole de huiro, los nopales rellenos y los quelites a la campireña.

Tú que escuchas ¡Qué tal, Fernanda! y no conoces Amealco, aprovecha este fin de año y date una vuelta por acá. Tienes que conocer estos pueblos llenos de colorido, de sabores, de tradiciones y naturaleza. Te aseguro que no te arrepentirás.

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