Acerca de 

Nacido en Guadalajara, Jalisco en 1983.

Aficionado y estudioso de las Ciencias de la Tierra, en especial de la Geologí­a y Meteorologí­a desde 1995.

En 2012 comenzó a revolucionar la forma de dar a conocer los fenómenos naturales desde las redes sociales de 'SkyAlert', logrando posicionar el Twitter de esa empresa como el lí­der en todo el mundo en materia sí­smica y volcánica en Español.

Colaborador desde 2010 en el noticiero de Radio 'Coup D Etat' RMX de Grupo Imagen.

Fundador de empresas como Retuit (2012) y Disappster (2013). Debutante columnista en el portal de Fernanda Familiar en 2014.

Durante esta época donde la atmósfera es estable, se generan condiciones que inhiben son escasas, el calor es intenso y las corrientes de viento son débiles, la Ciudad de México estará por lidiar con uno de los efectos más importantes y que sí tiene consecuencias para cada una de las personas que la habitan: la contaminación.

El medio ambiente no es un tema de moda sino un tema de salud pública. La contaminación, en este caso la calidad del aire, es tan solo una muestra representativa de lo que sucede en toda gran ciudad alrededor del mundo y en otras ciudades de menor tamaño pero que también dañan al medio ambiente aunque sea a menor escala.

Para entender más sobre los contaminantes en el aire primero se debe abarcar qué está compuesta nuestra atmósfera.

La atmósfera es una mezcla de gases transparentes de 640 kilómetros de espesor. La mezcla de gases que conforman la atmósfera se compone por el 78 % de nitrógeno (N2) y el 21 % de oxígeno (O2) aproximadamente.

El 1 % restante se compone por gases traza, destacando los gases de efecto invernadero (GEI) como vapor de agua, dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), ozono (O3), entre otros, así como partículas volcánicas, polvos y humos. Estos gases desempeñan un papel fundamental en procesos meteorológicos aunque su concentración sea baja.

En los 5 kilómetros más próximos a la superficie terrestre se encuentran las capas bajas de la atmósfera, donde se concentra la mitad de su masa total y en la cual se presentan fenómenos meteorológicos y reacciones químicas que intervienen en procesos como la erosión y el ciclo hidrológico.

Imagen: En época invernal es común observar el efécto de inversión térmica donde el aire frío “atrapa” nubes y contaminantes bajo uno a capa aire más cálido.

Una de las principales funciones de la atmósfera es de mantener la temperatura de la Tierra impidiendo cambios bruscos que harían inhabitable el planeta. Sin la atmósfera la temperatura terrestre alcanzaría más de 75 °C durante el día y más de 130 °C bajo cero en la noche.

De la energía solar que llega al planeta más del 30 % la atmósfera o la superficie la refleja; el resto de la energía solar es absorbida por el planeta permitiendo calentar el aire, el agua y el suelo. La atmósfera también filtra la radiación ultravioleta (UV) permitiendo el paso de unas radiaciones e impidiendo el paso de otras. La capa de ozono, situada en la estratosfera, absorbe parte de los rayos ultravioleta del Sol protegiendo la vida en la Tierra.

Los principales contaminantes relacionados con la calidad del aire son el dióxido de azufre (SO2), el monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2), hidrocarburos (emisiones de autos), los óxidos de nitrógeno (NOx ), las partículas suspendidas, compuestos orgánicos volátiles (COV) y el ozono (O3 ) y algunas emisiones de origen volcánico. Estos son algunos de los principales efectos:

Partículas.- Existe una estrecha relación cuantitativa entre la exposición a altas concentraciones de pequeñas partículas (PM10 y PM2,5) y el aumento de la mortalidad o morbilidad diaria y a largo plazo. A la inversa, cuando las concentraciones de partículas pequeñas y finas son reducidas, la mortalidad conexa también desciende, en el supuesto de que otros factores se mantengan sin cambios.

La contaminación con partículas conlleva efectos sanitarios incluso en muy bajas concentraciones; de hecho, no se ha podido identificar ningún umbral por debajo del cual no se hayan observado daños para la salud. Por consiguiente, los límites de la directriz de 2005 de la OMS se orientan a lograr las concentraciones de partículas más bajas posibles.

Unidos

Ozono.- El exceso de ozono en el aire puede producir efectos adversos de consideración en la salud humana. Puede causar problemas respiratorios, provocar asma, reducir la función pulmonar y originar enfermedades pulmonares. Diversos estudios europeos han revelado que la mortalidad diaria y mortalidad por cardiopatías aumentan un 0.3% y un 0.4% respectivamente con un aumento de 10 µg/m3 en la concentración de ozono.

Dióxido de Nitrógeno.- Estudios epidemiológicos han revelado que los síntomas de bronquitis en niños asmáticos aumentan en relación con la exposición prolongada al NO2. La disminución del desarrollo de la función pulmonar también se asocia con las concentraciones de NO2 registradas (u observadas) actualmente en ciudades europeas y norteamericanas.

Dióxido de Azufre.- SO2 puede afectar al sistema respiratorio y las funciones pulmonares, y causa irritación ocular. La inflamación del sistema respiratorio provoca tos, secreción mucosa y agravamiento del asma y la bronquitis crónica; asimismo, aumenta la propensión de las personas a contraer infecciones del sistema respiratorio. Los ingresos hospitalarios por cardiopatías y la mortalidad aumentan en los días en que los niveles de SO2 son más elevados. En combinación con el agua, el SO2 se convierte en ácido sulfúrico, que es el principal componente de la lluvia ácida que causa la deforestación.

Imagen: el tráfico denso genera grandes emisiones de contaminantes especialmente en modelos de autos con más de 10 años de antigüedad.

La contaminación en la Ciudad de México se mide utilizando el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA) el cual, mediante varias estaciones de monitoreo que miden la concentración o nivel de contaminantes, evalúan el estado de la calidad del aire para comunicar sus riesgos. Mientras más alto es el valor del índice, mayor es la concentración y el riesgo para la salud.

El criterio para calcular el índice se basa en 5 contaminantes: dióxido de azufre, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno, ozono y partículas suspendidas. Se representa con una escala que va de 0 a 500. Un valor menor a 100 se considera satisfactorio y con bajo riesgo para la salud; cualquier nivel superior a 100 implica riesgos para la salud.

Recuerda que ahora las contingencias ambientales funcionan de la siguiente forma:

Contingencia ambiental GENERAL Fase 1: cuando se superen los 150 puntos de ozono en una o más estaciones o cuando se superen los 150 puntos de PM10 en dos o más estaciones de medición de dos zonas distintas.

Contingencia ambiental REGIONAL por PM10 Fase 1: cuando se superen los 150 puntos en solo 1 de las 5 zonas y por lo menos en una estación de medición. La activación o suspensión de la contingencia afectar únicamente a la región específica y no a toda la CDMX y Zona Metropolitana.

La CAME (Comisión Ambiental Metropolitana) tomará en cuenta las condiciones atmosféricas y de clima para emitir un juicio sobre activar, suspender o extender las fases de contingencia.

Para la Fase 2 se requiere superar los 200 puntos en cualquiera de los dos contaminantes (Ozono y Partículas) donde se tendrá que acatar las disposiciones que se señalen al momento de declarar la fase de contingencia.

Cualquier tipo de contaminante afecta principalmente a niños, mujeres embarazadas, adultos mayores, personas con enfermedades cardiacas y respiratorias, personas con sistema inmunodeprimido. Aún si no estamos en alguno de estos grupos corremos el riesgo de tener desde un simple dolor de cabeza por falta de buena oxigenación en el cerebro hasta algún tipo de afectación como irritación en las vías respiratorias y ojos e incluso ser más propensos a desarrollar enfermedades cardiacas y respiratorias.

Imagen: mapa de las estaciones de monitoreo ambiental de la Ciudad de México con la representación de la calidad del aire.

Todos los habitantes de la Ciudad de México, al igual que de cualquier ciudad alrededor del mundo, son/somos parte del problema pero también son/somos parte fundamental de la solución. Podemos ayudar a reducir las emisiones si optamos por utilizar el transporte público, programar traslados en automóvil con dos o más personas, utilizar con precaución los sistemas de bicicletas y trasladarse a pie, evitar quema de pastizales o basura, evitar el uso de pirotecnia, utilizar focos ahorradores de energía, desconectar/apagar aparatos electrónicos mientras no se utilicen, reportando incendios forestales, participando en programas de reforestación y realizando mantenimientos periódicos a los automóviles y realizar los controles vehiculares de emisión.

¿Cómo ayudar? Una buena opción es tener una azotea verde que otorga aislación natural a hogares y edificios reduciendo el consumo de energía (se usa menos aire acondicionado); además, ayuda a mejorar la calidad del aire, absorben la radiación solar evitando el sobrecalentamiento en la atmósfera producido por el asfalto de las calles y azoteas de concreto.

¡Opina, comparte y súmate a la prevención!

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